La secuela del thriller de supervivencia de 2022 cambia la torre por una montaña en Tailandia y apuesta por nuevos giros, aunque pierde parte de la tensión de su antecesora.
Después del inesperado éxito de Fall en 2022, era cuestión de tiempo para que llegara una segunda parte. El desafío no era sencillo: ¿cómo repetir una película cuya principal virtud consistía en dejar a dos personas atrapadas a cientos de metros de altura?
Fall 2: Deadpoint encuentra la respuesta trasladando la acción a una montaña de Tailandia, incorporando nuevos personajes y agregando varios giros a una fórmula que vuelve a apostar todas sus cartas al miedo a las alturas.
Una nueva misión, el mismo peligro
La protagonista es Jax (Harriet Slater), hermana de Shiloh (Virginia Gardner), quien murió en la primera película. Mientras intenta lidiar con la pérdida, conoce a Luce (Arsema Thomas), una amiga de su hermana que la convence de completar uno de los desafíos que Shiloh había dejado pendientes.
El objetivo es recorrer el Devil’s Elbow, una peligrosa estructura de tablones ubicada en el costado de una montaña. Para hacerlo contratan a John (Tom Brittney), un guía que los acompaña durante la expedición.
Como era de esperar, todo termina de la peor manera.
Un terremoto provoca un desprendimiento que destruye parte del camino y deja a Jax y Luce aisladas a miles de metros de altura. Desde ese momento comienza la verdadera película.
Cuando el vértigo funciona
La mejor versión de Deadpoint aparece cuando deja de lado los dramas y se concentra en la supervivencia.
Las estructuras inestables, las rocas, el clima y la imposibilidad de encontrar un camino seguro de regreso generan algunas escenas realmente incómodas para cualquiera que tenga miedo a las alturas. Los planos subjetivos y las tomas desde el precipicio consiguen transmitir nuevamente esa sensación de estar a punto de caer.
El problema es que la película no siempre confía en esa fórmula.
El guion introduce conflictos personales, recuerdos y algunos giros que buscan darle mayor profundidad a la historia. Algunos funcionan y otros resultan bastante previsibles o directamente exagerados. Además, buena parte de los diálogos es demasiado explicativa y hace que el comienzo avance con cierta lentitud.

Más giros, menos tensión
A diferencia de la primera entrega, Fall 2 intenta convertirse también en un thriller más melodramático. La relación entre Jax y Luce, el pasado de Shiloh y las revelaciones que aparecen durante la historia ocupan un espacio importante.
Harriet Slater y Arsema Thomas hacen un buen trabajo y consiguen que sus personajes resulten creíbles en los momentos de mayor peligro. Sin embargo, el guion no siempre les da demasiado material para desarrollar esa relación.
Los efectos visuales también tienen resultados desparejos. Hay momentos en los que la altura resulta realmente impresionante y otros en los que el CGI termina revelando demasiado la construcción artificial de algunas escenas.
¿Vale la pena verla?
Fall 2: Deadpoint no supera a su antecesora, pero tampoco es una secuela completamente innecesaria. Tiene suficiente tensión, algunos buenos giros y varias escenas capaces de provocar auténtico vértigo.
Su principal problema es que intenta agregar demasiadas cosas a una fórmula que funcionaba justamente por su sencillez.

Cuando la película se concentra en dos personas intentando sobrevivir en un lugar imposible, funciona. Cuando intenta convertirse en un gran melodrama de supervivencia, pierde fuerza.
El resultado es un thriller entretenido, exagerado y bastante consciente de su propia naturaleza. Ideal para quienes disfrutaron de Fall y quieren volver a sentir ese vacío bajo los pies, aunque esta vez con una historia un poco más complicada y bastante más disparatada.
Calificación: 6/10














































