Na Hong-jin regresa con una película tan ambiciosa como despareja, donde el terror, la acción y la ciencia ficción conviven a puro exceso.
Después de casi diez años, Na Hong-jin, director de The Chaser, The Yellow Sea y The Wailing, vuelve al cine con Hope, una gigantesca producción surcoreana que mezcla monstruos, ciencia ficción, acción, terror y humor negro.
Con 160 minutos de duración, la película es tan ambiciosa como irregular. Tiene momentos extraordinarios y otros en los que su exceso termina jugando en contra, pero pocas veces deja de resultar interesante.
Un misterio que se transforma en pesadilla
La historia comienza en un pequeño pueblo cercano a la frontera entre Corea del Sur y Corea del Norte. Después de encontrar una vaca brutalmente mutilada, el jefe de policía Bum-seok (Hwang Jung-min) comienza a investigar lo ocurrido.
Lo que inicialmente parece el ataque de un animal salvaje rápidamente se transforma en algo mucho más extraño. Una criatura desconocida comienza a atacar a los habitantes y el pueblo queda atrapado en una situación que nadie comprende.
Uno de los grandes aciertos de Na Hong-jin está en retrasar la aparición del monstruo. Durante buena parte de la primera hora, la amenaza permanece prácticamente fuera de campo y el director construye el suspenso a través de edificios destruidos, vehículos destrozados, disparos y cuerpos.

La decisión funciona: antes de mostrar a la criatura, Hope consigue que el espectador imagine algo mucho peor.
Acción a toda velocidad
Cuando la película decide convertirse definitivamente en una producción de monstruos, Na Hong-jin despliega una enorme cantidad de recursos.
Las persecuciones y escenas de acción son uno de los grandes puntos fuertes. Hay vehículos, explosiones, enfrentamientos y secuencias filmadas con una energía impresionante, acompañadas por la fotografía de Hong Kyung-pyo, responsable de Parasite y Burning.
La cámara se mueve constantemente y consigue transmitir una sensación de caos controlado. A eso se suma la música de Michael Abels, que aporta tensión y convierte varias escenas en auténticos momentos de espectáculo.
Hoyeon se roba la película
El reparto es otro de los atractivos de Hope. Hwang Jung-min funciona muy bien como un policía que intenta sobrevivir a una situación que lo supera, mientras que Zo In-sung aporta una presencia más cercana al héroe tradicional.
Pero la gran sorpresa es Hoyeon.
La actriz demuestra un enorme dominio de las escenas de acción y, además, aprovecha el humor negro del guion para construir uno de los personajes más carismáticos de la película. Sus intervenciones aportan una energía particular y le permiten destacarse dentro de un elenco cargado de nombres internacionales.
El problema: cuando aparece el monstruo
Hope funciona especialmente bien mientras mantiene el misterio. Una vez que explica demasiado sobre sus criaturas y su origen, parte de la tensión inicial comienza a desaparecer.
Los efectos visuales tampoco son completamente consistentes. Algunas escenas resultan impresionantes, mientras que determinados momentos digitales tienen una apariencia demasiado artificial y contrastan con la espectacularidad de las secuencias prácticas.
El guion también deja personajes algo desdibujados y una segunda mitad que puede sentirse más larga de lo necesario.
Una película sobre el miedo al otro
Debajo de todo el espectáculo, Na Hong-jin introduce una lectura relacionada con el miedo a lo desconocido y la necesidad humana de encontrar un enemigo.
La cinta juega con la idea de que una comunidad puede reaccionar con violencia frente a aquello que no comprende. No es un concepto desarrollado con la profundidad de The Wailing, pero le aporta una capa interesante a una historia que, en principio, parece enfocada únicamente en monstruos y destrucción.
¿Vale la pena ver Hope?
Hope es una película excesiva, ambiciosa y bastante irregular. Su duración puede jugarle en contra y sus efectos visuales no siempre están a la altura de sus extraordinarias escenas de acción.
Pero también es una película con personalidad. Na Hong-jin vuelve con una propuesta que no tiene miedo de mezclar géneros, romper el tono y llevar el cine de monstruos hacia lugares inesperados.

Su primera hora es especialmente potente, Hoyeon se convierte en una de sus grandes revelaciones y algunas de sus secuencias de acción justifican por sí solas verla en pantalla grande.
Hope no es una película perfecta, pero sí una experiencia cinematográfica difícil de olvidar. Una enorme, extraña y desquiciada apuesta de Na Hong-jin que seguramente dará mucho de qué hablar.
Calificación: 7.5/10. Estreno: 8 de octubre en cines, luego en MUBI.

















































