La nueva película de Laika Studios combina fantasía, emoción y una ambiciosa apuesta por el stop motion en una historia sobre los vínculos familiares, el dolor y la valentía.
Laika volvió a ponerse en boca de todos y demostrar por qué es uno de los estudios más singulares de la animación con Wildwood: Bosque Salvaje, una aventura fantástica que lleva el stop motion a una escala nunca antes vista. Con Travis Knight en la silla de director, la cinta se construye en un universo de criaturas extraordinarias, paisajes fascinantes, magia y varios conflictos emocionales. Aunque la extensa duración la haga parecer espesa y perder precisión por momentos, en los giros, te sorprende y termina enganchando.
¿De qué va la historia?
La historia sigue a Prue McKeel, una adolescente que ve cómo su vida cambia por completo cuando su hermano pequeño, Mac, es secuestrado por una bandada de cuervos. Decidida a rescatarlo, se adentra en el Bosque Salvaje, un territorio misterioso y prohibido en las afueras de Portland, Oregón, donde conviven animales que hablan, bandidos y personajes que serán preponderantes en la historia.
Acompañada por Curtis, un compañero de clase tan torpe como leal, Prue deberá enfrentarse a un mundo dividido por la ambición poder y las consecuencias de un dolor que amenaza con destruirlo todo.
Con el correr de la cinta, lo que comenzó como una misión de rescate se transformó en un viaje de maduración, en el que la protagonista descubre una fortaleza que desconocía y comprende el verdadero valor de los vínculos que la unen a los demás y con el mismo bosque.
El acierto de la cinta
Diría que uno de los mayores aciertos de Wildwood es la manera en que utiliza la fantasía para abordar temas que van mucho más allá de la aventura. El amor entre hermanos funciona como el motor emocional del relato, pero la película también explora el duelo, la pérdida, los secretos familiares y las decisiones que tomamos cuando el dolor amenaza con dominarnos. Alexandra, la misteriosa Gobernadora Viuda que está detrás del secuestro de Mac, es un ejemplo de ello: su accionar debido a la pérdida de su hijo Alexei, es demasiado cruel, con el propósito de devolverlo a la vida.
A su vez, la relación entre Prue y Curtis evoluciona con naturalidad y demuestra que el coraje no siempre aparece en quienes parecen más preparados para la batalla. La propuesta, sin embargo, no está exenta de excesos: con 132 minutos de duración, la película despliega una gran cantidad de personajes, conflictos y referencias al cine fantástico, desde Las crónicas de Narnia y El señor de los anillos hasta Laberinto y el universo de Hayao Miyazaki. Esa riqueza construye un mundo fascinante, aunque en determinados momentos también vuelve el relato algo recargado y dilata su desarrollo.
La utilización de una gran cantidad de material
Pero si hay un terreno en el que la película alcanza un nivel sobresaliente es el visual. Laika convierte el stop motion en una experiencia cinematográfica de una escala pocas veces vista, con escenarios físicos, personajes muy bien diseñados y movimientos que transmiten una naturalidad que asombra a cada uno de los presentes. Según trascendió a través de la productora, la película demandó años de trabajo y reunió a más de mil artistas y artesanos, responsables de crear cientos de marionetas y decorados. Las cifras hablan por sí solas: 233 marionetas hechas a mano, 132 escenarios físicos y alrededor de 142.000 rostros fabricados para dotar a los personajes de expresiones diferentes.

Entre los ejemplos más impactantes está el General, una imponente águila cuya elaboración requirió miles de plumas colocadas manualmente. Cada gesto, cada mirada y cada movimiento forman parte de un trabajo minucioso que demuestra la dedicación detrás de cada fotograma. A esa labor se suma la fotografía de Caleb Deschanel, que debuta en el stop motion con una iluminación capaz de transformar el bosque en un espacio tan hermoso como inquietante, mientras que la música de Dario Marianelli acompaña los cambios de tono de la aventura. La banda estadounidense The Decemberists, vinculada al autor de la novela original, Colin Meloy, también aporta canciones inéditas a la película.
¿Vale la pena ir al cine?
Si, vale absolutamente la pena, ya que es un resultado es una obra que confirma la identidad de un estudio que ya había sorprendido con Coraline y la puerta secreta, ParaNorman y Kubo y la búsqueda samurái. Con Travis Knight al frente y un elenco de voces que incluye a Peyton Elizabeth Lee como Prue, Jacob Tremblay como Curtis, Carey Mulligan como Alexandra, Mahershala Ali como Brendan y Angela Bassett como el General, Wildwood encuentra en sus personajes y en su universo artesanal sus mayores virtudes.
También cuenta con las voces de Arthur Knight, Jake Johnson, Maya Erskine, Awkwafina, Tom Waits y Richard E. Grant, entre otros. Su tono oscuro, las secuencias de violencia y una batalla final de dimensiones épicas la alejan de la animación pensada exclusivamente para los más pequeños, aunque abren la puerta a un público juvenil y adulto dispuesto a dejarse llevar por una fantasía más compleja. Puede que el desarrollo no siempre esté a la altura de su despliegue visual y que algunos pasajes se beneficiarían de una mayor síntesis, pero eso no le quita mérito a una producción que apuesta por lo artesanal en una industria dominada por las herramientas digitales. Wildwood: Bosque Salvaje es, ante todo, una celebración del trabajo colectivo, de la imaginación y de esa magia que surge cuando el cine se construye fotograma a fotograma.
Calificación: 8.5/10. Estrena en cines el 29 de octubre.







































