Si usas HBO Max, no dejes pasar la película del 2025 que fue aclamada y premiada en el último festival de Cannes.
En tiempos donde, cinematográficamente hablando, el ruido parece ganarle a todo, Un poeta aparece como una rareza necesaria: una película que apuesta por la palabra, la contemplación y el peso emocional de lo no dicho.
Lejos de las narrativas frenéticas, la historia se construye con paciencia, siguiendo a un protagonista que encuentra en la poesía no solo una forma de expresión, sino también una manera de sobrevivir a su propia vida. Lo interesante no es tanto lo que le sucede, sino cómo lo atraviesa. Cada escena, filmada en 16 mm en cuadros torpes, otros delicados y algunos sucios, le permite al espectador sentirse cerca y completar cada pensamiento de este protagonista tan patético como entrañable y llegar al punto de comprenderlo.

La película logra que lo íntimo se vuelva universal. Hay algo profundamente reconocible en ese vínculo entre arte y refugio, en esa necesidad de transformar el dolor en belleza. Y ahí es donde Un poeta encuentra su mayor fortaleza.
Un poeta no es una película que busca complacer, sino conectar y retratar a estos artistas quedados en el tiempo que están a la vuelta de cada esquina.
En un panorama saturado de estímulos, Un Poeta recuerda que, a veces, lo más poderoso es simplemente detenerse a observar












































