Brad Pitt protagoniza Heart of the Beast junto a un extraordinario pastor alemán una historia de supervivencia dirigida por David Ayer que apuesta por la acción, la emoción y el vínculo entre un hombre y su perro.
Hay películas que necesitan grandes giros para mantener al espectador atrapado. Heart of the Beast no es una de ellas. La nueva película de David Ayer apuesta por algo mucho más sencillo: un hombre, su perro y una enorme extensión de naturaleza dispuesta a hacerles la vida imposible.
Y funciona.
Brad Pitt, un héroe de pocas palabras
Pitt interpreta a James Belmont, un veterano de las Fuerzas Especiales que se retiró después de décadas de servicio. Su única compañía es Odin, un pastor alemán que también formó parte del ejército y que quedó marcado por sus años en combate.
James y Odin no son simplemente dueño y mascota. Son compañeros de vida. Ambos cargan con las consecuencias de la guerra y encontraron en el otro una forma de seguir adelante. Pitt construye al personaje desde la contención. James habla poco, evita a otras personas y parece sentirse mucho más cómodo en medio de la naturaleza que rodeado de gente. Es un personaje que podría haber caído fácilmente en el estereotipo del veterano atormentado, pero la interpretación de él evita exageraciones y encuentra emoción en pequeños gestos.
Una odisea de casi 60 kilómetros
La tranquilidad desaparece cuando James sufre un infarto mientras pilotea su avioneta y termina estrellándose en medio de la naturaleza. Él y Odin sobreviven, pero quedan a unos 58 kilómetros del camino más cercano y sin posibilidad de pedir ayuda. A partir de ahí comienza una travesía en la que tendrán que atravesar ríos, bosques, montañas y todo tipo de obstáculos para intentar regresar a la civilización. Y Ayer sabe cómo filmar el peligro.
Un oso, una jauría de lobos, las aguas embravecidas, las heridas y el agotamiento convierten el viaje en una sucesión de situaciones cada vez más difíciles. Algunas secuencias son realmente tensas, especialmente porque la película se toma el tiempo necesario para mostrar el esfuerzo físico que implica sobrevivir. No todo funciona igual de bien. Los efectos digitales de algunos animales pueden romper ocasionalmente el realismo que consigue el resto de la puesta en escena (ya verán en que parte ocurre).
Odin es el verdadero corazón de la película
Pero si Heart of the Beast consigue diferenciarse de otras historias de supervivencia es por su relación central. Odin no está ahí simplemente para acompañar al protagonista. El perro también salva a James, lo acompaña, lo protege y se convierte en su principal motivo para seguir avanzando. La película encuentra sus mejores momentos cuando deja de lado la acción y simplemente observa a ambos juntos. Pitt consigue transmitir una conexión muy natural con el animal y, gracias también al trabajo de los entrenadores y el montaje, Odin se convierte en un personaje con una presencia enorme.
Hay escenas que buscan deliberadamente la lágrima y, sí, probablemente lo consigan.

David Ayer cambia las armas por la naturaleza
Después de películas como End of Watch y Fury, Ayer vuelve a trabajar con Pitt, pero esta vez cambia los escenarios bélicos por una aventura mucho más íntima.
El director mantiene algunos elementos habituales de su cine: militares, heridas, sacrificio y camaradería. Aunque aquí el vínculo entre los protagonistas está por encima de cualquier conflicto. La fotografía de Mauro Fiore también tiene un papel fundamental. Aunque la historia presenta una naturaleza peligrosa, los paisajes de Nueva Zelanda utilizados para representar Alaska son imponentes y le dan a la película una escala visual que contrasta con su historia pequeña y personal.
Una película sencilla que sabe lo que quiere ser
Heart of the Beast no pretende reinventar el cine de supervivencia. Su recorrido es bastante previsible y algunas decisiones narrativas resultan demasiado obvias. Incluso los flashbacks relacionados con el pasado militar de James y Odin podrían haberse reducido. Pero la película entiende perfectamente dónde está su fortaleza: en ellos dos.

Brad Pitt ofrece una actuación contenida y física, mientras que Odin se convierte en un compañero imposible de ignorar. La combinación funciona especialmente bien porque la película no necesita llenar cada minuto de diálogos o explicaciones. Puede ser algo sentimental, puede recurrir al golpe bajo y por momentos resulta demasiado convencional. Pero también es una aventura entretenida, visualmente atractiva y, sobre todo, capaz de construir un vínculo que termina siendo mucho más importante que cualquier oso, lobo o accidente.
Si te gustan las historias de supervivencia y, especialmente, las películas protagonizadas por animales, Heart of the Beast tiene un arma difícil de combatir: un muy buen perro y un hombre dispuesto a atravesar el infierno por él.
Calificación: 8/10.













































