El músico uruguayo Rubén Rada, que murió a los 83 años, desarrolló una recordada faceta como actor y comediante, con participaciones en películas, series y programas que marcaron a generaciones.
Rubén “El Negro” Rada murió este miércoles 26 de agosto a los 83 años y dejó una trayectoria artística que fue mucho más allá de la música. Aunque su nombre está indisolublemente ligado al candombe y a la cultura uruguaya, Rada también construyó una particular carrera como actor, humorista y conductor de televisión, tanto en Uruguay como en Argentina. Se suma a los fallecimientos semanales de Dolly Parton y Tim Curry.
Su vínculo con la actuación comenzó ligado al humor. Durante sus primeros años de carrera formó parte de Telecataplúm, histórico programa humorístico uruguayo que también tuvo una importante etapa en la televisión argentina. Allí pudo desplegar una faceta que lo acompañaría durante toda su vida: la capacidad para interpretar personajes, hacer comedia y convertirse en un auténtico showman.
El propio Rada reconoció que la actuación siempre le había resultado natural. En una entrevista recordó que había interpretado un particular Otelo humorístico en Telecataplúm y que, desde entonces, había trabajado en teatro, novelas y películas. “No creo que sea actor en el sentido formal de la palabra”, había explicado, aunque admitía que disfrutaba cada vez que le proponían actuar.
Rubén Rada y su sueño de trabajar en cine
La relación de Rada con el séptimo arte comenzó incluso antes de convertirse en artista. De niño frecuentaba el cine Premier de su barrio en Montevideo y, según contó años después, imitaba a figuras como Fred Astaire, Gene Kelly y Nat King Cole mientras soñaba con algún día formar parte del mundo del cine.
Ese sueño finalmente se concretó.
Su primera aparición cinematográfica llegó con La vuelta de Martín Fierro, película de 1974 dirigida por Enrique Dawi. Años después participó en Buenos Aires Rock, antes de regresar a la ficción cinematográfica con Soy paciente, producción que finalmente quedó inconclusa.
Pero uno de sus trabajos más recordados en el cine argentino llegó en 1997, con 24 horas (Algo está por explotar), dirigida por Luis Barone. Allí interpretó al Cocinero, dentro de una historia protagonizada también por Julieta Ortega, Mausi Martínez, Martín Adjemián y Alejandro Awada.
Posteriormente apareció en El chevrolé, donde interpretó a Sancucho, y en 2014 volvió a tener un papel destacado en Por un puñado de pelos, comedia protagonizada por Nicolás Vázquez, en la que interpretó a Machaco.

También prestó su voz a un personaje de Pixar
La faceta cinematográfica de Rada tuvo además un capítulo especialmente recordado para el público argentino: puso su voz a Frozono en la versión rioplatense de Los Increíbles.
El personaje, uno de los grandes aliados de Mr. Increíble, encontró en la voz de Rada una personalidad cargada de humor y carisma. Fue otra muestra de la enorme capacidad del artista para moverse entre distintos lenguajes y generaciones.
También participó como actor de voz en Cara Sucia, con la magia de la naturaleza, donde interpretó al Mono Vivaldi.
El comunicado de la familia
Un rostro querido de la televisión
Su trabajo frente a las cámaras no se limitó al cine. Rada fue parte del elenco de Gasoleros, una de las ficciones más populares de la televisión argentina de finales de los 90, donde interpretó a Liber.
También integró los elencos de las producciones uruguayas La oveja negra y Porque te quiero así, mientras que su enorme sentido del humor lo llevó a participar durante décadas de diferentes ciclos televisivos.
En Uruguay, además, condujo programas como El teléfono, Décadas y Es tu sentido. En 2022 volvió a estar frente a las cámaras como coach de La Voz Uruguay, una de sus últimas grandes apariciones televisivas.

Su relación con el cine incluso llegó a ser retratada en Rada, documental estrenado en 2024 que recorrió su vida y su trayectoria artística.
Rubén Rada fue, ante todo, un artista imposible de encasillar. Músico, cantante, compositor, percusionista, humorista, conductor y actor, consiguió trasladar a cada uno de esos espacios la misma personalidad que lo convirtió en una figura querida a ambos lados del Río de la Plata.
El Negro Rada murió a los 83 años, pero dejó personajes, canciones y momentos inolvidables en la memoria del público. Y también cumplió aquel sueño que tenía desde niño: entrar, finalmente, en el mundo del cine.



































