Aunque bastante misterioso y de poca duración, los que gustaron de las dos primeras entregas saben que la serie de Derek Simonds siempre cumple

Atrás quedó la shockeante temporada en la que un pre adolescente se convertía en el asesino más buscado por la policía, en un caso en el que sólo Harry Ambrose (Bill Pullman) parecía tener cierta compasión e interés por descubrir qué había pasado efectivamente. Si bien habrá que esperar todavía varios meses más para la llegada de la tercera temporada de The Sinner (primero a USA Network y después a Netflix), la producción largó el primer avance de 20 segundos.

«Decime qué pasó», dice el personaje de la nueva incorporación del reparto, Matt Bomer, en un aparente estado de shock. El actor interpretará a un ciudadano modelo de Dorchester, que a punto de ser padre se verá envuelto en esta extraña situación; una vez más, el misterio y la falta de claridad sobre lo que pasa con el protagonista es la premisa en la ficción. Al elenco se suma Chris Messina (Sharp objects), para encarnar a un amigo de la universidad del personaje principal, cuyo reencuentro supondrá caos y desestabilidad. Hace algunos meses, el creador de la serie, Derek Simonds, había asegurado que esta tercera entrega iba «a ser el climax del arco del detective Ambrose».

Con la mirada puesta en los por qué, más allá de los quién y los cómo, la serie sobresale por encima del resto de las que comparten el género, gracias a una intrincada red de misterios que llevan adelante cada historia y enganchan al espectador desde el primer minuto, para intentar saber qué fue lo que pasó. Más allá de si gustó o no cada una de las entregas, resultó inevitable sentarse sin querer saber qué fue lo que empujó a Cora (Jessica Biel) a apuñalar a un desconocido en la playa y a Julian (Elisha Henig) a matar a sus padres.

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