El domingo por la noche “Las cinco de Monterrey” se despidieron de la pantalla dejándonos a todos con preguntas y ganas de saber y ver más. Sin embargo, por el momento, no hay tercera parte. 

Con un elenco de lujo, integrado por Meryl Streep, Nicole Kidman, Reese Witherspoon, Laura Dern, Shailene Woodleyy Zoe Kravitz, la segunda temporada de Big Little Lies se ubicó un tiempo después del incidente ocurrido durante la gala benéfica.

A diferencia de la primera parte, en la que la historia de Jane fue el foco de atención, en esta temporada, la historia central estuvo en la puja de poder entre la madre de Perry, Mary Louise, y Celeste, que atraviesa el duelo por la pérdida de su marido y el alivio de haberse liberado de su abusador.

La temporada volvió a poner sobre la mesa la lucha de estas mujeres por sobrellevar problemas como la infidelidad, la bancarrota, el amor, la culpa, la mentira y la capacidad de criar a los hijos tras la muerte, más bien asesinato, de una persona. 

Sin dudas, la incorporación de Meryl Streep fue la clave de esta segunda parte. Su personaje vino a poner en jaque cualquier posibilidad de alivio y avance no solo para Celeste, sino, también para el resto de las amigas. Mary Louise es una madre y abuela que duda de la muerte de su hijo y que además se entera que tiene otro nieto, que fruto de una violación. La mezcla de sentimientos, la profundidad del personaje, que encima tiene su propia historia personal que no es nada sencilla, es de tal magnitud que solo un actriz como Meryl tuvo la capacidad de interpretarlo y generar un amor odio constante hacia él.

Por su parte, Nicole Kidman, luego de haber hecho un trabajo impecable en la temporada uno, vuelve a deslumbrar en su rol, que ahora pasó de ser víctima a leona que debe proteger a su hijos de una abuela que quiere alejarlos de ella. 

Lo más rico de toda la temporada está ahí, en ese conflicto entre ambas mujeres, por superar el dolor, la culpa, el miedo y sobreponerse a todo eso para estar bien y criar, lejos del abuso, a esos gemelos que están marcados por una relación tóxica.

El resto de los personajes se desdibujan un poco y se terminan perdiendo en la trama. Jane intenta superar sus miedos y enamorarse, pero ya no es el centro de la historia. Madeline intenta recuperar a su marido tras haberle sido infiel, pero su historia no ahonda mucho más. Conocemos un poco más de Bonnie y la relación con su madre, Elizabeth, que era alcohólica y le pegaba cuando era chica. Y Renata, que pasa de ser la mujer maravilla a esposa engañada y estafada por su compañero que de la noche a la mañana lleva a la familia a la bancarrota. 

¿Lo mejor de la temporada? Las escenas de Celeste y Meryl Streep en el estrado. Fueron lo más jugado, a nivel sentimental, para ambas actrices durante esta segunda parte. 

¿Lo peor de la temporada? El final. Que nos dejó con un sabor amargo. Después de tanto esfuerzo por mantener sus familias unidas, su amistad intacta y a sus hijos a salvo, “Las cinco de Monterrey” acompañan a Bonnie a la puerta de la policía en lo que parece una entrega y confesión inminente. Y así termina, sin más explicaciones. Y sin una nueva temporada confirmada. 

Ya sea que este haya sido el final definitivo o no, lo que sí podemos decir es que Big Little Lies es una serie que trata la violencia de género y a la mujer en todas sus variantes y de una manera muy delicada pero a la vez muy cruda. Sin faltar el respeto, pero mostrando lo que tiene que mostrar. No se calla nada. Y eso en la televisión tiene un valor inmenso. Así que dejamos de lado algunos detalles que no nos gustaron de esta temporada y agradecemos que exista una serie de este estilo. 

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