Si te dicen que vas a ver una película basada en un crimen, probablemente esperes oscuridad, sangre, suspenso o dolor. Si te dicen que vas a ver una película basada en la historia del mayor asesino en serie de la historia argentina, acusado de cometer once crímenes y quien cumple todavía la mayor condena en la cárcel, más aún. Pero no. En el Ángel, Luis Ortega se encarga de alejarse de la oscuridad que tuvieron los acontecimientos de Carlos Robledo Puch en la realidad y logra sacar belleza de ese caos.

¿De qué va?

 Carlitos (Toto Ferro) es un joven alegre y travieso, amigo de lo ajeno y amante de la libertad. Sus padres lo cambian de colegio y ahí conoce a su nuevo amigo Ramón (Chino Darín) con quien comenzará a cometer delitos más arriesgados incentivados por el padre de éste.

¿Cómo?

Dado que con la popular historia de Robledo mucho no se podía sorprender al espectador, parece que Ortega se focalizó en aprovechar al máximo el resto de los recursos cinematográficos para que ésta película de enorme producción, llevada adelante por un personaje encantador de humor gris, acompañada por música de los 70, locaciones y vestuarios inmejorables para la recreación de la época, sea realmente un placer a la vista.

Algunos de estos elementos se habían visto en la serie que realizaron juntos los hermanos Ortega (Luis y Sebastián) donde contaban la historia de la familia Puccio, Historia de Un Clan, pero en esta película se suman las elecciones narrativas del director.

En El Ángel, Luis convierte la delincuencia en poesía y, como diría otro argentino inolvidable:“sacar belleza de este caos es virtud”.

La película que fue presentada en el Festival de Cannes y va camino al de San Sebastian, se estrena el 9 de agosto en los cines argentinos.

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