Tras su debut en el largometraje con Bottle Rocket, que llamó la atención de Hollywood, todas películas dirigidas por Wes Anderson tienen una cosa en común: Bill Murray. El actor de Los cazafantasmas ha aparecido (o ha prestado su voz) en todos los largometrajes que el director texano ha llevado a cabo desde 1998, creando una de las asociaciones y colaboraciones más productivas y duraderas de la industria del cine americano. Y es que ambos estilos, el interpretativo de Murray, siempre con un aura impasible, y el de puesta en escena de Anderson, siempre tendente a la comedia surrealista, parecen encajar a la perfección.

Todo comenzó con Tres son multitud, donde Murray se interponía en el camino del pseudo-revolucionario Jason Schwartzman por conquistar el amor de la bella Olivia Williams.

The Royal Tenenbaums (2001)

Los excéntricos Tenembaums supuso tres años después el primer y verdadero éxito a nivel general de Wes Anderson, la película se coló en los Oscar con una candidatura a mejor guión original para el propio director y su amigo Owen Wilson. El estilo absurdista y excéntrico de Anderson iba a conseguir su primer hit con Bill Murray interpretando al neurólogo que conducía un cómico estudio psiquiátrico del personaje de Stephen Lea Sheppard.

Mucho más radical a nivel visual sería la siguiente colaboración entre ambos, la maravillosa Life Aquatic. Murray se hacía con el papel de un sosias entre Jacques Cousteau y el capitán Akkab, que no fue nada bien recibida por el público en su momento y que bien merecería una revisión a día de hoy.

Viaje a Darjeeling fue la siguiente ocasión donde actor y director se encontrarían, con Bill Murray acometiendo un papel más corto del que hasta entonces estaba acostumbrado en las producciones Anderson, pero no por ello menos memorable como el Hombre de Negocios que ocupa uno de los vagones del tren camino al lejano Oriente.

En Moonrise Kingdom, otra subvalorada producción en la que todos los elementos del cine de Wes Anderson estaban presentes, Murray interpretaba a Walt Bishop, el abogado padre de la introvertida e inteligente Suzy, prohibiéndola a esta volver a encontrarse con su media naranja Sam.

Hasta ahora la última película de Anderson en imagen real ha sido la extraordinaria El Gran Hotel Budapest, una de las grandes películas de esta última década que dejó un carro de nominaciones y premios Oscar y en la cual el estilo narrativo de Anderson alcanzó su clímax. Murray tenía a su cargo el inolvidable rol de M. Ivan, e inolvidable es su escena ofreciéndole un perfume a Ralph Fiennes antes de tomar el tren.

Bill Murray también ha puesto la voz a uno de los personajes de El fantástico Señor Zorro y volverá a hacer lo mismo en el próximo largometraje animado del director, Isla de perros.

 

Desde Facebook
- publicidad -