La película que se volvió viral en TikTok y se encuentra en boca de todos, está basada en casos reales. Acá te contamos todos los detalles.

Megan is Missing está dirigida por Michael Goi y sigue la historia de dos mejores amigas adolescentes, Megan Stewart (Rachel Quinn) y Amy Herman (Amber Perkins), ambas vecinas de North Hollywood (Valle de San Fernando, Los Angeles). Después de que Megan conoce a alguien en Internet, desaparece, y Amy, sin ninguna respuesta de las autoridades, comienza una investigación por su cuenta para encontrarla.

Es una película muy cruda y con imágenes muy fuertes. Esto generó que Megan is Missing se convierta en un thriller psicológico muy impactante, que hasta fue prohibido en Nueva Zelanda. Sin embargo, hace 10 años atrás cuando fue lanzada, la película también fue objetivo de críticas por sus escenas de violencia y por sexualizar a sus protagonistas adolescentes.

Debido al fenómeno TikTok, la película volvió a recobrar popularidad y todos están hablando de ella en las redes sociales. Desde el primer minuto, Megan is Missing plantea una duda en la audiencia: ¿es una película basada en hechos reales?

Los casos reales que inspiraron a Megan is Missing

Megan is Missing realmente no es una historia real, sino que funciona como un falso documental. La película está basada en los asesinatos de Ashley Pong y Miranda Gaddis, dos chicas de Oregón que desaparecieron en el año 2002 en dos fechas distintas: una el 9 de enero y otra el 8 de marzo.

Los cuerpos de las dos jóvenes fueron encontrados en el jardín de su vecino, identificado como Ward Weaver. Ashley Pong ya lo había denunciado anteriormente por acoso sexual, pero el hombre no enfrentó a la justicia por falta de pruebas. Francis Weaver, el hijo del acusado, fue quien informó a la policía de que su padre había matado a Ashley y a Miranda. Ward Weaver enterró los cuerpos de las jóvenes en el jardín de su casa, donde luego fueron halladas.

Además de inspirarse en este caso, el director también tomó pequeñas partes de otros casos reales sobre secuestros de niños. Su intención era dejar ver tanta violencia en la pantalla, con el objetivo de enseñarle a los padres los riesgos a los que se enfrentan los jóvenes al utilizar internet sin supervisión.

Al enterarse que la película se volvió viral, Michael Goi, director de Megan is Missing, publicó en siguiente mensaje: «No vean la película a la medianoche, no la veas sin compañía y, si ves las palabras ‘Photo No. 1’ aparecer en tu pantalla, tienes alrededor 4 segundos para quitar la película si es que ya te está dando miedo, antes de que empiecen a aparecer cosas que tal vez no quieras ver”.

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