El pasado 23 de noviembre, a exactamente un mes de su estreno, las redes oficiales de Netflix Latinoamérica informaron que la serie “Gambito de Dama” fue elegida por más de 62 millones de hogares. Fue tan intenso lo que generó la serie en los usuarios de todo el mundo, que batió récords impensados: estuvo en el puesto número 1 de 63 países y en el top 10 de otros 92. 

Gambito de dama' (Netflix), analizada por un Gran Maestro Internacional de  ajedrez: "Parecen profesionales"

El trabajo de Scott Frank en la dirección de esta obra y el de Anya Taylor-Joy, actriz que le dio vida a Beth Harmon, la protagonista, logró envolvernos en la historia al punto de empatizar y emocionarnos con ella. Lo curioso es que el vehículo que nos conduce a lo largo de la trama es un deporte desconocido en su práctica para la mayoría de los espectadores: el ajedrez. 

Lo que hace interesante a “Gambito de Dama” es que aún así, desconociendo sus reglas y modo de juego, la historia que se narra se entiende a la perfección. Esta pasión que descubre Beth gracias al conserje del orfanato donde pasó su infancia, tiene alrededor del mundo más de 350.000 jugadores federados. 

El jugador profesional número 1 del mundo, Magnus Carlsen, no quiso quedarse afuera y opinó sobre el éxito de la miniserie. Carlsen señaló la necesidad de hacer un cambio cultural en el juego y habló de apuntar a una igualdad entre mujeres y hombres en la competencia.

Un mes después de su lanzamiento en Netflix, podemos afirmar que las claves del éxito de Gambito de Dama fueron las siguientes.

  1. La capacidad de la actriz Anya Taylor-Joy para interpretar y transmitir emociones a partir de una historia que se nos hace más propia con el correr de los capítulos.
  2. La intención del director, quien busca desde el primer momento tocar aristas delicadas para el espectador como la infancia, las adicciones y el abandono a través de la historia de Beth.
  3. El ajedrez como hilo conductor de la historia; se nos presenta un escenario nuevo, en muchos casos desconocido, en una época ajena. De hecho, las búsquedas y ventas de los tableros se duplicaron desde su explosión.
  4. La cuestión estética: la miniserie está ambientada en los años 50/60. Además de estar muy bien lograda la propuesta, el vestuario acompaña a la perfección y esconde analogías con la vida de la mismísima Beth.
  5. El empoderamiento de la protagonista acompaña el contexto social que atravesamos como sociedad durante la última década. Beth es una mujer luchando por ser la mejor en un ambiente eminentemente masculino, lo que despertó la atención de todos los espectadores, inclusive jugadores profesionales.
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