Con 4 estatuillas y el hito de doble Oscar en Mejor Película Extranjera y Mejor Película, “Parásitos” ha sido un viaje que no deja indiferente ni al más estoico. Hoy los invitamos a re (evaluar) las escenas más icónicas desde los cinco sentidos…

La Vista: Protagonismo, color y más color

La variedad de la paleta de colores en este filme de Boong Joon Ho se fusiona con la narración de cada una de sus locaciones y personajes. San – Woo Kang, el colorista, y el director de fotografía Kyung-Pyo Hong, logran acompañar cada escena del vai-ven emocional que su director logra a la perfección deambulando entre la comedia negra y el suspenso. 

Vía Instagram de Colorpalette.cinema
Vía Instagram de Colorpalette.cinema

La casa, un personaje más del elenco 

La casa de los Park está perfectamente diseñada para ser parte de la historia. Se levanta como clara contraposición y diferencia de la casa en el subsuelo de la familia Kim.

Esta casa, presentada como uno más de la familia en el primer día de trabajo de Kim-woo, nos recuerda a las imponentes locaciones icónicas estilo Kubrick o Hitchcock que permiten el desarrollo de cada uno de los personajes entendiendo el contexto del lugar en que habitan como parte de su carácter.  

En este caso, la casa utiliza tres dimensiones: Subsuelo, primer y segundo piso haciendo referencia a la amplitud del lugar, pero también, a la “desconexión” de los espacios. En ella, se presentan historias corales que no precisamente son conocidas por todos los personajes que ocupan la casa, permitiendo la coexistencia paralela de convivencia del reparto en estos diferentes planos físicos. 

No es menor que gran parte de la trama se desarrolle en el subsuelo sin consciencia alguna de lo que ocurre ahí por parte de la familia Park, quienes hacen uso de solo el primer y segundo piso de la propiedad, segregándose y alienándose, incluso de las vivencias dentro de su propio espacio y que a fin de cuentas, es lo que posibilita el libre uso del lugar por parte de todos quienes trabajan en ella y que se patenta en el hecho de que más de la mitad de la película ahí sucede. 

El Oído: El sonido o la falta de él

El género de suspenso es su banda sonora en sí misma. 

Minimalista en este caso, el piano creado específicamente para Parasite por Jung Jaei, acompaña de forma maestra los planos de estrés de la trama donde lo único que puede llegar a ser mejor que su desempeño es el manejo de los silencios. ¡Los silencios!, mudos de desesperanza, mudos de miedo, mudos de rabia. Silencios de supervivencia a ratos, por ejemplo; en el afán de no ser descubiertos.

Por otra parte, el protagonismo de los sonidos de la naturaleza, viento, truenos y por supuesto, el agua, en todos sus dimensiones, colores y armonías. 

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Po último, el director, respecto al idioma, hace una invitación a consumir más cine de lengua extranjera, realizando una crítica al anglocentrismo del cine, afirmando que hay muchas más películas increíbles para ver que no están en habla inglesa.

“Once you,ve overcome the one-inch-tall barrier of subtitles, you will be introduced to so many  more amazing films”

El Gusto: ¿Qué es un Ram Don? 

La pregunta que funciona como engranaje de una tensa situación en la casa de los Park, y que emana de un llamado telefónico impertinente que quiebra el caos en el que se encontraban los ocupantes de la casa, asume en equilibrio precario la falta de aliento de los protagonistas provocando que la escena estire el suspenso a nivel no apto para cardiacos.  

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El Ram Don, es un plato ficticio inspirado en una sencilla comida de Corea del Sur, que se reactualiza en esta trama al ser mezclada con carne “premium”. 

Este plato de comida, protagonista en la película, ayuda visual y temporalmente con su preparación in situ a la demostración de los pocos minutos con los que contaba la familia Kim para salir del lugar antes de la llegada de los dueños de casa. A su vez, provocó un efecto dominó que ha traspasado la gran pantalla, llevando a los fanáticos de la película a competir con recetas de cómo prepararlo. Su nombre combina dos palabras: el conocido ramen y carne (Udon) definitivamente más fácil de traducir que el Jjapaguri platillo en el que se basó.

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La comida no deja de presentarse como otro actor en la trama. La sencilla comida antes del arribo del amigo que termina proponiéndole el trabajo a Kim-woo en la casa de los Kim. Los duraznos, pieza clave en la historia, que el director introduce sutilmente y casi de manera casual en una fútil conversación entre el adolescente y su alumna, y que termina siendo decisiva en el desenlace del relato.

El Tacto: La tensión de un espectador omnipresente

La escena de los padres tocándose en el sillón del primer piso de la casa mientras su hijo acampa en el patio del lugar, tiene dos aristas relevantes en la película. Primero, la información que tiene el espectador sabiendo que están, sin saberlo, con toda la familia Kim bajo su mesa, cosa que el director utiliza a su favor jugando con la incomodidad y el thriller de manera pura y sin filtro; Y, segundo, nos introduce al Lait motiv de la película….

El Olfato: El Detonante de Parasite 

El olor del Señor Kim, se vuelve una variable transversal en la trama de la película y que se patenta con la abrumadora frase del jerarca de la familia Park “Es difícil describirlo, (el olor) pero a veces lo hueles en el metro…la gente del metro tiene un olor especial…” descolocando a la audiencia y dejándola de cachetada y sin aviso en la más profunda reflexión de nuestra sociedad actual.

El director no queda ajeno a esto afirmando que Todo, hasta nuestro olor corporal, es un asunto de clase” provocadora frase que lanzó en una de sus entrevistas. Aseveración, que ha calado profundo en el espectáculo y público en general, ¿por qué? Porque de acuerdo o no, nadie queda indiferente a la incomodidad de la realidad. 

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El olor en el film, es la concreción del máximo desprecio a la dignidad, algo tan intrínseco al ser humano, en este caso utilizado para denostar pobreza, asqueo por quien sobrevive en el subsuelo y en otro entorno, en conclusión, el hastío por el otro, distinto a ti. Elemento que termina convirtiéndose en el motor y catalizador de una tragedia casi griega en la mitad de un día soleado de celebración en la casa de los Park.

Parasite es una película bien lograda, que obliga a recorrerla atentamente y en profundidad, que no dista en su trama de películas de denuncia social, pero que de manera audiovisual impacta sin perder la crítica de fondo, esa que confunde y que subconscientemente permite empatizar con el ser humano más auténtico, entendiéndolo en su contexto más imperfecto y real. Ese que va más allá del bien y el mal. 

Parasite invita al espectador a vivir la experiencia con los cinco sentidos.

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