Análisis de la nueva comedia de Taika Waititi.

Jojo Rabbit, dirigida por el cineasta e intérprete neozelandés Taika Waititi, participará de la edición 92ª de los Premios Oscars que se llevará a cabo el próximo 9 de Febrero. Nominada en nada menos que seis categorías por:  mejor película, mejor actriz de reparto para la inigualable Scarlett Johansson, mejor guion adaptado, mejor diseño de vestuario, mejor diseño de producción y mejor montaje.

El filme oscila entre ser una sátira ingeniosa sobre el desmoronamiento del tercer Reich en la Alemania Nazi y un drama enmudecedor sobre el mismo.  Captar la simultaneidad de los géneros  enriquecerá la experiencia del espectador. 

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Inspirado en la novela Caging Skies, de la autora Christine Leunen, cuenta la historia de Johannes Betzler (Roman Griffin Davis), un chico alemán de diez años, que pertenece a la Deutsches Jungvolk, la milicia de la juventud Hitleriana. Una infancia cruda y sumamente politizada concluyen en la creación de un amigo imaginario representado por un Adolf Hitler no convencional (el mismísimo Waititi). Pero su percepción del mundo comienza a derrumbarse al descubrir que su madre Rosie (Scarlett Johansson), esconde en su casa a una niña judía llamada Elsa (Thomasin McKenzie). La evolución de la relación entre Elsa y Johannes conmoverá hasta las lagrimas al espectador, que acompañará a sus protagonistas en sus viajes emocionales que comienzan con una primera fase de enojo, luego de aprendizaje y crecimiento, finalizando en un primer cargado de ternura e inocencia.

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La proyección comienza con imágenes y propagandas del movimiento Nazi, una impactante secuencia inicial de títulos musicalizada con la versión alemana del hit “I Want to Hold Your Hand”, elección inteligente y acertada que nos incita a establecer una original y a la vez disparatada analogía entre ambos fanatismos.

La elección de un Hitler torpe, ridicularizado y por momentos hasta simpático, como amigo invisible, es osada y controversial. Es interesante recalcar que la idea de Waititi, no era personificar al dictador antisemita en ningún momento. Este personaje, presente en casi toda la película, hace alusión a la interpretación idealizada y trastocada de una realidad que un niño de 10 no puede ni debería comprender. El personaje elegido por Johannsen surge por necesidad de un líder a quien idolatrar, que lo guíe y acompañe, funciones que por cuestiones de la vida, su padre ausente no pudo cumplir.

La película gira en torno a dos temáticas fundamentales: el prejuicio y la infancia. 

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La base del prejuicio es su componente irracional. El objetivo de todo el filme es visibilizarlo y exponerlo, mediante un humor grotesco y exagerado ya que solo así, uno podría llegar a comprender lo incomprensible. 

La inocencia infantil, característica de los filmes de Waititi, pende de dos hilos, contextos: el social y familiar. En Jojo Rabbit, observamos como el contexto de guerra irrumpe en la tan primordial inocencia y apaga paulatinamente la luminosidad, las sonrisas, hasta opacar la total humanidad. Por esto, Taika Waititi, al ritmo de “Heroes” de Bowie, nos recuerda que estar vivo y ser libre, es motivo suficiente para celebrar la existencia bailando. Bailar, como simbolismo de espontaneidad, en contraposición  al automatismo característico de aquellos años oscuros. 

“Let everything happen to you. Beauty and terror. Just keep going. No feeling is final.” – Rainer Maria Rilke

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