Este jueves se estrena el film en el que los actores interpretan a una pareja estancada en la rutina. Los intérpretes hablaron de cómo fue sumarse al proyecto y de los parecidos que hay con el cotidiano de mucha gente

Amor de película llegará a las salas del país con el protagonismo de Nataliez Pérez y Nicolás Furtado para contar una historia de segundas oportunidades. En alrededor de una hora y media, la película muestra a una pareja de cerca de 7 años de antigüedad, que parece estancada entre la rutina y los proyectos personales de cada uno.

Martin y Vera se conocieron en un corto independiente y se enamoraron en plena producción, pero la vida les deparó destinos diferentes. Mientras ella logró convertirse en una actriz de renombre, él no pudo dar el salto como realizador y ahí radica el principal punto que hará que, aunque vivan bajo el mismo techo no se encuentren.

Fue el primer protagónico en cine tanto para Nicolás Furtado como para Natalie Pérez, que aprovecharon para sacar a relucir sus herramientas actorales. Si hay algo que se nota y mucho, es el corazón que le pusieron para interpretar a la pareja; es muy fácil pensar que ambos tienen algún laso más allá de la ficción y hasta eso les hicieron saber en las redes sociales, cuando compartieron las primeras fotos promocionales en las que se los ve juntos, “enamorados”. “Hicimos el ejercicio de mirarnos a los ojos durante 10 minutos, es muy difícil, te pasan mil cosas, te incomoda la mirada del otro, es invasivo. Pasó de todo, nos reíamos, no podíamos. Fue todo un juego, que es lo más lindo de la actuación. Después nos sacamos la foto, la compartimos en Instagram y ahí la gente estalló, entonces nos dimos cuenta que habíamos logrado algo. Eran las fotos para revelar para la escenografía, tenían que demostrar amor, cariño, costumbre. Fue re loco, porque la gente flashó pareja. Eso nos ayudó a sentirnos súper cómodos”, aseguró Natalie.

¿Qué los tentó para sumarse al proyecto?

Nicolás Furtado: —Que sea un proyecto distinto, una comedia romántica es un género que no había hecho así que en principio me sedujo eso. Y también trabajar con Nati, y con un director como Sebastián Mega Díaz, que leyendo lo que escribió me generó entusiasmo.

Natalie Pérez: —Me llamó Seba para decirme que iba a protagonizar una comedia romántica y le dije: “Ok, estoy adentro”. Venía esperando trabajar en cine hace mucho tiempo, por curiosidad y por experiencia, es otra forma de laburo, me divertía hacerlo. Arrancar así, protagonizando, es un montón.

¿Cuál fue el mayor desafío?

N.P.: —Acá era importante conocernos con Nico, nos habíamos visto alguna vez en eventos. El director nos invitó a jugar un rato y fuimos con los libros a analizar las escenas, a poner el cuerpo, abrazarnos, mirarnos a generar el vínculo.

N.F.: —Es una responsabilidad grande, Nati fue un gran apoyo. También hay que disfrutarlo siendo consciente de la importancia del rol y trabajando para lograr lo mejor. Nos conocíamos de “Hola y chau”, nunca trabajamos juntos. De repente, tenés que construir 5, 10 años de relación. No es tan sencillo como se ve en la película. Llegar a eso es el desafío. A base de muchos ensayos, probar cosas, experimentar, abrirnos, confiar mucho en el otro. Asi creo que tuvimos estos resultados, trabajamos muy bien con Nati.

Es una película que habla de vínculos. ¿Qué le dirían a las parejas que van a verla?

N.F.: —Un poco es eso, que nos sintamos identificados. Contamos cosas que son muy probables, que pasan en las parejas, nos agarramos de eso y por eso la gente va a empatizar, sentirse identificada. Son problemas que surgen después de años de convivencia y de relación y nosotros los ponemos a la vista.

N.P.: —Eso es lo espectacular de la película, es verdadera, super genuina. Qué mejor que verte reflejado, pensar que te está pasando y no querer perder a la otra persona, que te abra los ojos.

¿Cómo están manejando la ansiedad por el estreno?

N.P.: —Mirá, hace un año estábamos grabando la película. En un momento terminé de rodar y solté, porque no sabía cuándo se iba a estrenar. Llegó más rápido de lo que esperaba y ya quiero ver los comentarios de la gente.

N.F.: —Trato de no pensar mucho porque si no me vuelvo loco. Cuando falta una semana querés que estrene, pero bueno lo vivo con relativa calma. Me gustaría que mucha gente la pueda ver para conocer una historia nueva, distinta y real que tranquilamente puede ser algo que vivieron o están por vivir, con un mensaje esperanzador. Cuando parece que pasó la magia, que vean que se puede superar y estar bien.

Nico, venías de hacer personajes más cercanos a la comedia, ¿cósto cambiar el código?

N.F.: —Estuvo bueno porque tuve que meterme en lo más interno, lo más sensible de mi ser. Es como muy real lo que pasa, tiene una carga dramática muy importante y la forma para encarar un personaje así es yendo a pleno con los sentimientos de uno mismo. Eso también fue algo distinto y nuevo, que me gusta, estoy contento con lo que hicimos.

N.P.: —Nico tiene un buen equilibrio entre la comedia y el drama. Había chistes que estudiaba y no quería se los sacaran, y yo decía: “Qué bien, cómo defiende lo que quiere”. Me parece admirable porque yo soy más cagona. Tiene un buen equilibrio entre esas dos cosas. Las chicas van a morir porque está muy tierno y muy varonil.

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