Bajo el título de “La era de la resistencia”, la ficción se adentrará en cómo llegó la oscuridad a este mundo de fantasía gobernado por los skekses. Los responsables de la animación hablaron de cómo fue modernizar esta clásica historia cuya cinta original se estrenó allá por 1982

Para los criados en los 80, El cristal encantado puede referir a una de esas grandes películas que se cansaron de ver de chicos. Con un puñado de marionetas como protagonistas, y la magia del creador de los Muppets, Jim Henson, llevando los hilos, la cinta de 1982 se convirtió en un clásico del género de fantasía.

La trama del film original transcurre mil años después de que se ha fragmentado el cristal responsable de mantener la armonía en el universo mítico. Ahora, de la mano de Netflix, en una era en la que los 80 siguen en boga (¿qué dudas pueden quedar después del éxito de Stranger things?), llegará una serie de diez episodios a modo de precuela, que intentará mostrar cómo se llegó a lo que se vio en la cinta de hace más de 35 años.

Aunque se mantiene el sello característico y las marionetas dentro de la franquicia, la ficción que prepara la plataforma aggiorna los efectos a los tiempos que corren. De cara al estreno el próximo 30 de agosto, el supervisor de efectos especiales, Jon Savage, el supervisor de efectos visuales, Sean Mathiesen, y los responsables de decorar el set y la escenografía, Richard Roberts y Ty Teiger hablaron de esta serie que en su versión oficial contará con un elenco de primer nivel en el que se destacan las voces de Taron Egerton (Rocketman), Lena Headey (Game of thrones), Jason Isaacs (Harry Potter), Alicia Vikander (Tomb Rider) y Nathalie Emmanuel (Game of thrones).

¿Qué pensaste cuando te enteraste que iba a haber una serie sobre El cristal encantado?

Jon Savage: —Debo admitir que estaba al tanto de que iba a ser un gran proyecto y al principio no quería participar. De a poco me fui metiendo y me di cuenta de que era una gran oportunidad, que sería tonto rechazarla. Afortunadamente, logré reunir un gran equipo con una gran variedad de talentos. Hay grandes grupos humanos en todos los departamentos y es un gran proyecto.

Sean Mathiesen: —Me entusiasme, fue genial, era fan de la película y me acuerdo cuando se estrenó, la voz de Chamberlain, quedar encantado por la película. Realmente me entusiasmé. Mantuvimos ciertas cuestionas poco comunes o subversivas que no se ven normalmente en una película infantil.

Richard Roberts: —Fue un sueño hecho realidad, es algo que siempre esperé que se volviera a hacer de alguna forma, porque me gustan todas esas películas de fantasía de esa época. Todos amaban la fantasía de esa época y es algo genial para ser parte.

¿Qué fue lo primero que trabajaron en el proyecto en cada una de sus áreas?

J.S.: —El primer gran efecto en el que tuvimos que trabajar fue en el cristal, que en el libreto empezaba arriba, en la cámara del cristal y empieza a bajar tomado por dos brazos hasta el laboratorio. No había mucho espacio para usar dos brazos robóticos así que terminamos usando un sistema de poleas, con un técnico que controlaba la velocidad y la inclinación del cristal, que pesaba cerca de 40 o 50 kilos.

S.M.: —Una de las cosas que siempre recuerdo era ver a los Gelfling corriendo, eran nenes disfrazados. Es algo que se ve raro, porque un marioneta y una persona no se mueven de la misma forma. En vez de niños, los hicimos digitalmente para las tomas amplias, para que se mantenga esa sensación de que son marionetas. Analizamos cómo se mueven, qué podrían hacer, fue una de las cosas principales en las que recuerdo que pensamos. Con las técnicas modernas hay muchas más pantallas azules y verdes

Ty Teiger: —Lo primero fue leer el guión, ver exactamente qué había que hacer, y después nos ponemos a presupuestar. Sobre todo porque somos responsables de construir todo también.

R.R.: —Teníamos casi todos los libretos o al menos una pequeña sinopsis de lo que iba a pasar en cada capítulo. Teníamos poco tiempo para determinar cuánto nos iba a costar el trabajo.

Jon, ¿cómo fue trabajar con Sean Mathiesen?

J.S.: —Con Sean trabajamos codo a codo, todo lo que pudiéramos hacer físicamente, lo íbamos a hacer porque ahorra tiempo y dinero en la post-producción. Por lo general probaba algún efecto y se lo mostraba para que me dijera si había que cambiarlo, pero por lo general decía que sí, que estaban bien.

¿Qué tan difícil fue mantener un balance entre lo viejo y lo nuevo?

S.M.: —Lo pensé todo el tiempo, todo lo que hacíamos tenía que encajar sutilmente porque es una película de marionetas, no de efectos visuales, no es algo como en Marvel. Tiene que mantener esa estética de los 80, la tecnología de las marionetas avanzó en los últimos 30 años, pero es una técnica que tiene miles de años, así que son pequeños pasos. En cambio, esta disciplina en la que trabajo apenas se había desarrollado en los 80. Mantener la estética pero hacer que la gente se interese en una película moderna, es una línea delgada.

¿Cuál fue el mayor desafío?

R.R.: —¡Todo! Cuando veías los guiones y veías la cantidad de personajes, batallas, secuencias de pelea y acción, que nunca se hicieron con marionetas, empezás a pensar en cómo hacerlo. Es muy genial cómo lo hacen, porque es todo físico, real.

J.S.: —El cristal fue un gran desafío, aunque hacer la esencia fue bastante difícil, porque no encontrábamos un líquido que se vea impresionante, valioso y puro. Hacer que circule por las cañerías, también y terminamos haciéndolo por computadora.

S.M.: —Una secuencia de persecución. Las marionetas por lo general están enganchadas al piso porque tenés al titiritero debajo, fuera de cuadro.

¿Cuánto cambió la tecnología durante estos años y les sirvió para mejor?

J.S.: —Lo que hizo una gran diferencia fue la posibilidad de usar las cámaras lentas en los celulares. Nos permitían ver cuadro por cuadro para ver si la fogata generaba mucha luz o mucho humo. Podés ver cómo funcionan las cosas y cuánto es necesario que retrases la próxima cosa que querés activar.

S.M.: —Hay muchas cosas, por supuesto las cámaras son diferentes, todo es digital. La resolución de la imagen es 4K, muy clara, hay un nivel de detalles que no existía en esa época. No necesitás saber todo con precisión, podés ir haciéndolo con múltiples tomas, lo que te da la posibilidad de elegir entre más tomas cuando editás.

T.T.: —La creación de las cosas es más o menos igual pero tenemos otros productos que permiten que todo sea más liviano. Aunque se usa la misma metodología de trabajo.

R.R.: —Algunas cosas avanzaron técnicamente, no había impresoras 3D por ejemplo. Pero básicamente siguen siendo personas trabajando con sus manos.

¿Qué tan importante es mantener ese tono algo oscuro de la original?

S.M.: —100%. Era muy raro entrar al cine y ver la visión que Jim Henson y su equipo tenían del mundo de los cuentos de hadas, de que tiene que haber una parte que realmente asuste a los chicos que puedan procesar. Esta también tiene cosas oscuras y extrañas. De hecho, para contar historias más oscuras tenés que ponerte todavía más oscuro de lo que era necesario en esa época, que por supuesto tenés que condimentar con algunos momentos más livianos y divertidos.

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