La Maldición de La Llorona repite la clásica fórmula de la franquicia pero cumple y deja al espectador tenso durante la hora y media por la que se extiende la película. El spin-off se estrena el próximo 18 de abril 

A esta altura, James Wan va camino a organizar y desenmarañar un universo de mitos, leyendas urbanas y casos paranormales para jugar con la mente de los espectadores. Esta vez, cediendo la silla del director a Michael Chaves -que también dirigirá El Conjuro 3-, se encargará de poner su nombre como productor ejecutivo de una película que apuesta con fuerza al folklore latino.

Patricia Velasquez, Raymond Cruz, y Linda Cardellini (Foto por Rebecca Cabage/Invision/AP)

Con Patricia Velázquez, Raymond Cruz y Marisol Ramírez poniendo la sangre latina, la película nos muestra a una asistente social atea, que poco a poco se va viendo absorbida por las circunstancias más extrañas. Después de que los hijos de una mujer con la que trabajaba murieran, el legado la persigue y se mete con su propia sangre.


Sin demasiados riesgos, la cinta cumple y deja a la leyenda urbana muy bien parada. Con muchos planos secuencia muy bien construidos, tomas largas y los impactos justos y necesarios, el espectador no tiene permitido relajarse por completo. Una vez que se sube a la montaña rusa que propone Chaves, la cosa no afloja. Cada tanto, algún pequeño chiste aparece para darle cierto respiro -como esos pequeños momentos en los que el carro está yendo para arriba y parece que no volveremos a sentir un nudo en el estómago-, pero esto se rompe rápidamente.


Sí, podrían apelar todavía más al español, que si bien aparece en el título y en cómo se menciona al espectro, no está tan presente en la película. La protagonista, Anna (Linda Cardellini) se crió en Los Ángeles y el gen norteamericano lo lleva adentro. Como también lo lleva esta cinta, que comienza en México pero de inmediato se traslada a la ciudad californiana, en la década del 70.
Quizás le falte una mejor conexión con el resto de la saga, sabemos que aparece una vez más el padre Pérez (Tony Amendola), pero el vínculo es bastante estrecho. Claro que la vara estaba altísima, después de ese inesperado final en La Monja y la conexión con el expediente Warren.
No sabemos si habrá o no una nueva aparición de La Llorona, que como apuesta funciona y se disfruta. El terror sigue vivo de la mano del expediente Warren, que ya planea lo que serán las terceras partes de El Conjuro y Annabelle.

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