A escasos metros de Leicester Square, plaza emblemática londinense, y en pleno centro del Soho y Chinatown, se sitúa el cine The Prince Charles. Considerado un auténtico templo para cinéfilos y freakis del cine, el lugar, que apenas cuenta con dos salas de proyección, desprende ese halo romántico de antaño, ese olor añejo a otros tiempos en los que el cine, incluso el comercial, era otra cosa. 

Uno entra por la puerta y lo primero que le invade es el olor a pop corns recién hechas. Tres empleados atienden a la riada de constantes espectadores que se aglutinan en la puerta desde la primera sesión del día (que suele ser normalmente a las 13.00 horas). Es muy difícil encontrar entradas para alguna sesión el mismo día, por lo que se recomienda sacar boleto con antelación. Londres es una ciudad 24/7 como la llaman los residentes, es decir siempre activa las 24 horas de los 7 días de la semana, y el Prince Charles aplica esa misma regla.

Si uno accede a la sala situada en el piso superior se encontrará con una sala más moderna. Si a uno le toca la sala situada en la planta inferior será como agarrar la De Lorean de Marty McFly y viajar hacia los años 80. Un bar atiende a los asistentes, que entran en la sala con unas cervezas a disfrutar de pases tan nostálgicos en 35 o 70 mm. de Masters of the universe (1987, Gary Goddard); Karate Kid (1984, John G. Avildsen) o Gremlins (1984, Joe Dante).

La sala se convierte en una reunión entrañable de fanáticos incomprendidos socialmente que encuentran en este templo su manera de socializar y compartir hobby. Las risas y el cachondeo está asegurado con cada aparición de Bruce Willis en Die Hard (1987, John McTiernan), con las aparatosas caídas de los ladrones en Home Alone (1990, Chris Columbus) o con las caras de chico guapo de anuncio de L´Oreal de Freddie Prinze Jr. en I know what you did last summer (1997, Jim Gillespie). Al final de cada proyección salva de aplausos para la cult movie de turno.

¿Cuáles son los platos fuertes en la parrilla de este cine? Posiblemente tres.

1) Q&A. Nomenclatura de Questions and Answers. Es decir, proyección de película con invitado de lujo. Cada año suele acudir por fechas navideñas el actor Zach Galligan a hablar de su participación en Gremlins. También son unos habituales el director Allan Parker (Angel Heart) o Tommy Wiseau y Greg Sestero (The room). Los últimos en visitar el cine hace unos meses han sido J.A Bayona y James Franco.

2)Sing-a-long.La mayor de las locuras. Proyección de un musical y cuando llegan los momentos musicales, aparecen los rótulos en pantalla con las letras de las canciones y el público une sus voces a las de los actores y actrices de películas como GreaseLa bella y la bestia The Rocky Horror Picture Show mientras las pop corns vuelan por el aire.

3) All-nighter. Para los más atrevidos, queda esta opción, que se suele dar algunos sábados de cada mes y en el que se pasan 7 u 8 películas seguidas sobre un tema. Por ejemplo, el próximo 24 de noviembre habrá un all nighter de John Carpenter en el que se proyectarán 7 films del maestro del terror. También se suelen hacer all nighters de películas navideñas, de Halloween, de Disney, de Arnold Scwarzenegger… Lo mejor, llevarse el pijama, una manta y café, pues habitualmente la sesión inicia a las 21.00 horas y termina bien prontito por la mañana.

Si algún día van por Londres, no duden en ir al cine The Prince Charles. Les espera un ambiente lúdico, freakie y festivo en pleno Soho. La experiencia vivida bien vale el precio de una entrada.

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