R. Lee Ermey será siempre recordado por su brutal papel de Sargento de Artillería Hartman en The Full Metal Jacket. Fue un genio como Stanley Kubrick el que tuvo la brillante idea de convertir a un Sargento de Artillería real en uno de ficción y, a diferencia de lo que habitualmente ocurre, en aquel caso la ficción superó a la realidad.

Este nativo de Kansas, nacido en 1944, sirvió 11 años como Marine y pasó 14 meses en la Guerra de Vietnam. Se mudó posteriormente a Filipinas, donde cursó estudios de Criminología y Arte Dramático. Francis Coppola lo reclutó para un pequeño papel en la gigante Apocalypse Now antes de trabajar por partida doble en dos películas de Sidney J. Furie, The boys in company C Purple Hearts.

En 1987, a sus 43 años, le llegaría su gran oportunidad cuando Kubrick vió en aquel rudo militar de espesas cejas y cara de mala uva permanente al perfecto ser humano para encarnar al inmortal Sargento Hartman. A Kubrick le gustaba tanto Ermey que fue uno de los pocos actores a los que el obsesivo cineasta neoyorquino permitió improvisar sus diálogos a lo largo de su carrera.

Declarado políticamente a sí mismo como independiente, votante de Obama y admirador de Ted Cruz, Ermey se convertiría en años sucesivos en un destacado actor secundario apareciendo en películas tan notables como Mississipi BurningSeven Leaving Las Vegas, siempre interpretando a militares o a agentes de las Fuerzas de Seguridad.

En 1996 demostraría su facilidad para reírse de sí mismo cuando parodió su papel de Hartman en la cult-movie de Peter Jackson The Frighteners, notable película con Michael J. Fox, en donde el irregular cineasta de El señor de los anillos hizo gala de un talento inusitado para mezclar terror y comedia con maestría.

Tras prestar su voz al  juguete del Sargento en la trilogía de Toy Story, los últimos trabajos recordados de Ermey fueron la nueva versión que se hizo de La masacre de Texas y la película de terror Willard.

Ejemplo notable de actor que siempre estará asociado a un papel muy concreto, R. Lee Ermey nos dejó ayer a causa de una neumonía que se fue agravando con el tiempo. El cine pierde a su Sargento más recordado. Y allá adonde haya partido en su viaje póstumo, los reclutas de la eternidad ya están temblando porque llega el instructor más cruel, salvaje y malhablado de todos los tiempos.

Descanse en paz, R. LEE ERMEY

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