Tras la película de John Cusack y el libro homónimo que dio vida a esta adaptación, Hulu lanzó hace algunos meses una serie sobre la misma historia pero protagonizada por Zoe Kravitz.

Primero obtuvimos el libro escrito por Nick Hornby en 1995, que se enfocaba en Rob Fleming, el dueño de una disquería en el barrio londinense de Camden.

Después llegó la película dirigida por Stephen Frears en el 2000, pero ambientada en Chicago y con John Cusack como protagonista. Ahora, a 25 años de la publicación de la novela y 20 años del estreno de la cinta, Hulu decidió lanzar una serie sobre High Fidelity pero, en esta ocasión, protagonizada por una mujer. 

En este formato de serie, la historia está compactada en diez episodios de media hora cada una, llevada a la actualidad, ubicada geográficamente en Brooklyn y con un cambio de género. Ahora, Rob es una hermosa treintañera interpretada por la magnífica Zoe Kravitz.

Durante el primer episodio, se puede observar que Russell “Mac» agarra las valijas y decide abandonar el departamento que compartía con Rob. Esta relación estará en el centro de la trama, mediante escenas actuales y múltiples flashbacks. Sin embargo, nuestra protagonista tendrá nuevos pretendientes, así como bastante fracasos y desdichas que motivarán sus habituales confesiones a cámara y sus Top 5 sobre los temas más diversos. Por supuesto que Rob siempre estará acompañada de la música, la cual juega un rol sumamente importante en todas las adaptaciones de High Fidelity.

Las canciones que se escuchan en cada episodio generarán historias, sentimientos y la interacción de la protagonista con la disquería u otros escenarios. En cada episodio encontraremos innumerables guiños a la cultura pop; desde Kurt Vonnegut, pasando por “Rumours” de Fleetwood Mac, Frank Zappa, Kanye West, David Bowie y Os Mutantes. Incluso Debbie Harry, líder de Blondie, termina por participar, en forma de aparición, durante el tercer episodio.

Lo que realmente da unidad a la serie y la convierte en una propuesta estimable es Zoe Kravitz. La actriz nos regala un personaje sínico, sarcástico, canchero y repleto de humor negro, que tiende a sobre pensar demasiado las cosas y a mostrarse fuerte ante cualquier circunstancia, pero definitivamente, también nos muestra la otra cara de Rob: una persona vulnerable y que no para de tropezar en la vida.

El personaje fluye más en lo emocional, siendo un gran acierto para la ficción. Pero cuando la serie la saca de foco, suele perder el eje y su esencia. Un dato curioso, y que seguramente no fue tomado a la ligera, es que Lisa Bonet, mamá de la actriz, formó parte de la película del 2000.

La serie High Fidelity, que fue creada por Sarah Kucserka y Veronica West, cuenta con varios directores (por ejemplo, el sexto episodio fue rodado por Natasha Lyonne). Y aunque algunos momentos pueden llegar a abrumar un poco, la mayoría de las veces la ficción se sostiene con ingenio, fluidez y bastante encanto.

Desde Facebook
- publicidad -