Entrevistamos al protagonista de la comedia “Casi Feliz” el día del estreno en Netflix.

La miniserie de diez capítulos “Casi Feliz” se estrenó el 1’ de mayo en Netflix. En medio de un día más que especial, pero en el particular contexto del aislamiento social,  hablamos con el protagonista y escritor Sebastián Wainraich que nos recibió virtualmente en el living de su casa. El elenco esta formado por grandes actores como Julieta Díaz, Hugo Arana y Juan Minujin, entre otros.

A primera vista “Casi Feliz” pareciera ser una parodia autobiográfica de la vida real del Sebastián que todos conocemos. El personaje se llama igual que al actor, también conduce un programa de radio, es hincha de Atlanta y hace shows humorísticos en eventos sociales. Incluso en algunos capítulos además actúan como invitados personas muy cercanas: su pareja, Dalia Gutmann, y Julieta Pink, compañera radial.

Sin embargo la serie, escrita por el actor y dirigida por Hernán Guerschuny, da un paso más allá y aborda desde lo cotidiano temáticas complejas que nos identifican a todos: la profundidad en los vínculos, la dificultad de las personas para comunicar sus deseos, el amor, la familia, el divorcio (de Natalie Pérez quien es su ex en la ficción) y la densa tarea de ser lo que uno es. “Casi Feliz” llega a la plataforma más importante del mundo para demostrar que se puede competir con una historia realista, poco pretencioso, y que busca empatizar más que causar furor.

¿Cómo estas viviendo este día tan particular de estreno?

La verdad que con una montaña rusa de sentimientos. Contento porque son las tres de la tarde y ya tengo muchísimas repercusiones. La gente está en la casa, cuarentena mediante. Mirá mi teléfono, lo tengo explotado. Es muy lindo, salieron críticas muy buenas de medios locales, además de las devoluciones de amigos y colegas que vienen todas muy bien. Y recibí una de un periodista de Estados Unidos, que obviamente no me conocía, y analizó la serie y le gustó mucho. Justo hace un rato volví a verla terminada.

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¿Te gusta verte en tus trabajos o preferís quedarte con el recuerdo del rodaje?

La verdad que hace un montón que no la miraba, porque a veces es demasiado. No la había visto con el último retoque de sonido y color, y hoy la vi y me volvió a gustar mucho, me reí, siento que es melancólica también. Además de ser graciosa la serie tiene el plus de mostrar lo tragicómico de la vida misma.

Antes de pasar a lo técnico quiero saber qué le hubieras preguntado a Paul McCartney.

Uh, es una muy buena pregunta. Creo que le preguntaría qué hace todo el día o cómo es un día en la vida de Paul. Me intriga saber qué hizo es día por ejemplo.

Siguiendo esa misma línea, contame vos qué hiciste hoy…

Ayer, u hoy, me dormí a las 2.30 de la madrugada en el sillón, estaba muy ansioso y nervioso. Me desperté de golpe pensando que eran las 7 de la mañana, y eran recién las 3.20. Y ahí pensé: no voy a empezar a ver la serie a las 4 porque no termino más y después voy a estar roto todo el día. Así que me desperté a las 6, ahí vi cuatro capítulos, hice algunas notas por la radio, después vi los otros seis capítulos y terminé. Almorcé, me bañé, estoy en esta nota con vos, tengo dos notas más y después mi programa de radio. Uf, me cansé.

Con respecto a tu personaje, pareciera tener mucho de vos. ¿Lo pensaste o surgió naturalmente?

Un poco las dos cosas. Hay un disparador o una inspiración que es el mundo que me rodea, pero no considero que sea un contenido autobiográfico. Sí hay un histeriqueo constante porque el personaje se llama Sebastián, trabaja en Radio, hace monólogos, y tiene un montón de fobias o tics que están asociados a mí. Pero obviamente es una exageración y la gran diferencia es que el ‘Sebastián’ de la serie tiene un montón de quilombos con los vínculos. Está aturdido por sus padres, sus hijos, su ex mujer, su productor que no lo deja en paz. Y yo siento que en la vida estoy un poco más tranquilo en ese sentido.

¿Y ahora que volviste a verla descubriste algún aspecto nuevo?

Sí, vi algo que está buenísimo, que es que él desea tener un vínculo real, busca acercarse sobre todo a mujeres, para generar una relación nueva y a veces no es que se enamora, sino que se enamora de la situación. Algo que nos pasa a todos.

En los primeros capítulos se ve que las interacciones más importantes o centrales se dan con mujeres, y a él le cuestan mucho. ¿Buscaste reflejar algo de los procesos socio culturales que estamos viviendo?

Probablemente sí. Pero para la historia es mejor, es más rico, y en lo personal es así, yo me estoy re pensando todo el tiempo. Estamos viviendo un momento bisagra en ese sentido. Pero no se si se ve tanto en la serie, siento que es algo más personal. Insisto que no está bueno ponerle moral al arte porque se torna una cuestión policíaca. Pero sí con respecto a la comedia o al humor, esta bueno revisar algunas cosas. Cada uno se puede reír de lo que quiere, pero lo raro es que toda la vida nos reímos de la misma gente: los obesos, los homosexuales, de la suegra. Algo hay ahí que estamos revisando. Y yo por una cuestión de gusto, ya no me gusta ese humor, no me causa gracia, me parece vulgar. Y desde ahí es que trato de buscar por otros lados.

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El humor que se ve refleja mucho las neurosis propias de lo humano. ¿Cuántos de los mambos del personaje Sebastián son tuyos?

Hay una situación bien clara en el capítulo que participa Julieta Díaz, que es una novia de la adolescencia que mi personaje ocultaba porque ella era gorda. No estoy spoileando demasiado. Nunca llegué a ese extremo pero sí aparecen algunas cosas que yo creía hace muchos años, que tampoco era culpa mía sino una cuestión social, y que hoy me pregunto y reviso.

¿Te sirvió la serie para cerrar procesos que tenías en la cabeza?

Es probable aunque todavía no lo descubrí. Lo que sí te puedo decir es que a nivel profesional todo lo que me pasa esta buenísimo: escribir una serie, que esté en Netflix, actuarla, es un punto muy alto. Y además la serie que queríamos hacer, no es que tuvimos que hacer una serie a pedido. Y ahí es que se mezcla la satisfacción personal con la profesional.

¿Cómo fue el trabajo de escritura en equipo con Hernán Guerschuny y Alejandro De Grazia?

Con ellos pensamos la serie. Alejandro vino con la idea de hacerla, y con Hernán ya habíamos trabajado juntos en “Una noche de amor” (2016). Con él creamos el mundo del personaje y yo después escribí los capítulos. La verdad que nos llevamos muy bien como dupla.

¿Y pasar al proceso creativo?

Ahí se juntan como dos etapas o escenarios del guion. Uno más romántico que es el de la inspiración, en el que me mando compulsivamente chats a mismo con ideas, o me reenvío mails y anotaciones…

¿Tenés chat de Whatsapp con vos mismo? Es clave el nombre que le pusiste.

Por supuesto, se llama “Yo”, y te lo recomiendo, a mí me ayudó un montón para inspirarme que es la parte más romántica. Y después esta la parte más dura que implica sentarse a trabajar, que también es apasionante. A veces esos momentos los arranco sin demasiadas ganas o concentración pero después cuando me meto en la historia ya no me pueden sacar con nada. Y gracias a ese esfuerzo de concentración, vuelve a aparecer la inspiración. Pero hay que trabajar, revisar, reescribir, actuarlo.

¿Sos muy exigente con vos mismo o te perdonás?

No, soy cruel. Pero hoy por ejemplo vi los diez capítulos y me sentí bien, me apruebo. Cambiaría algunas cositas o decisiones pero el 99% está aprobado.

El elenco del programa tiene entre sus nombres a Natalie Pérez, Hugo Arana, Adriana Aizemberg, Santiago Korovsky, Juan Minujín, Carla Peterson, Julieta Díaz, Peto Menahem, Pilar Gamboa, Adrián Suar, Wos, Dalia Gutmann, y Gustavo Garzón. 

¿Cómo fue la elección de los actores que te acompañan? 

Y la verdad no hay que ser muy genio para elegir esa gente porque son increíbles. Lo que más me gusta es que no vinieron a hacer el cameo canchero y sacarlo de taquito, sino que se involucraron y desarrollaron un personaje. Todos la rompen. 

Con respecto a tu rol, es muy claro el crecimiento que tiene a medida que pasan los capítulos. ¿Qué es lo que más rescatás de ese proceso?

Creo que se ve muy bien en el capítulo 7 y 8 cuando aparece Gastón, el hermano de Sebastián, que es Peto Menahem. Es loco porque con Peto somos casi hermanos en la vida real, tenemos mucha química. Lo especial es que además de ser un actorazo y muy gracioso, Peto es muy profundo. Su personaje es como todo lo contrario al mío, entonces ahí aparece una negociación medio cruel, medio cínica, y en esa dinámica es cuando mi personaje empieza a sacar todo. Se da en lo colectivo.

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¿Y qué te provoca que el estreno sea en medio de la cuarentena por una pandemia? 

A veces digo ‘está buenísimo que justo la gente esta en la casa’, y la serie es divertida, es comedia, es melancólica, pero al mismo tiempo te saca de todo esto que estamos viviendo y te lleva a vivir otra historia. Desde ese lugar esta genial, pero todo lo que pasa es impensado. La serie la terminamos de grabar el 30 de abril de 2019, exactamente hace un año. Quién te iba a decir que íbamos a estar encerrados en nuestras casas, para poder salir a la calle tenés que tener un trabajo esencial o usar barbijo. Es todo una locura.

¿Y en lo personal cómo atravesás la situación de aislamiento? 

Para arrancar no me puedo quejar porque estoy cómodo, tengo las necesidades básicas satisfechas, tengo trabajo porque estoy haciendo la radio desde acá, y de salud estamos todos bien. Así que para arrancar ya es un montón. Y después mi ánimo es cambiante, tengo muchos momentos de incredulidad, momentos de mucha angustia, y buenos momentos también de alegría, de poder compartir con mi familia. También el estreno de la serie le da un tinte lindo.

¿Cuáles son tus consumos culturales de cuarentena? ¿Qué nos podés recomendar?

Me pasa algo complejo con la literatura y el cine que es que me está costando mucho concentrarme en estos días, tengo la casa a mil. Y series estoy mirando mucho. Tengo tres para recomendar. La primera es “Fleabag” (Amazon Prime), que llegué tarde porque ya la vieron todos; después “Crashing”, (Flow) que me gusta porque le encuentro varios puntos en común con Casi Feliz; y “Feel Good” de Netflix.

¿Cómo definís en términos de género a “Casi feliz”? ¿Entra en el género de comedia?

Y es una comedia, pero en realidad no hay chistes. Lo que pasa es que necesitamos clasificar porque la definición nos tranquiliza a todos. Hay situaciones graciosas, personajes que te hacen reír, también te emocionás y hasta te hace reflexionar. Chistes no hay, pero seguro la vas a pasar bien.

Casi Feliz ya se encuentra disponible en Netflix.

Trailer:

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