Basada en una historia real y adaptada del libro de John Preston, esta Miniserie presenta tres episodios que envuelven en temáticas difíciles y duras, pero retratadas de una manera magistral que hace perder el foco de esa complejidad y te permite disfrutarla de comienzo a fin en sus tres horas de duración. 

La primera escena ya le avisa a la audiencia el tema que será tratado como escándalo y trama en esta miniserie. En un restaurant, dos políticos de clase alta, entre estrategias y planes por enraizar su carrera en el Partido Liberal, confiesan sin tapujos, pero en voz baja, su coqueteo con el mismo sexo en un Reino Unido de mediados de los sesenta donde la homosexualidad era delito. 

Crítica: 'A Very English Scandal', pues eso - Fuera de Series

Uno de ellos, Hugh Grant (El diario de Bridget Jones) como Jeremy Thorpe, en uno de los mejores papeles que se le ha visto fuera de las tradicionales comedias románticas, termina reconociendo al fin de la cena, a su mejor amigo (Alex Jennigns), que no es tan solo una inclinación, sino que es homosexual.

Thorpe (Grant), no puede hablar abiertamente de esto e intenta llevar su vida privada lo menos pública posible por su sólida carrera política que va cada vez más en ascenso dentro del partido. Pero sin esperarlo, en un encuentro fortuito conoce a Norman Scott, interpretado por Ben Wishaw (El Perfume), en un papel brillante y lleno de contradicciones. Encuentro, que le cambiará la vida. 

Scott, totalmente alejado del mundo de Thorpe, trabaja cuidando caballos, no tiene redes y se caracteriza por una estable inestabilidad que denota su discapacidad emocional a ratos y lo vuelve eufórico y seguro de sí mismo en otros. 

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Esta vulnerabilidad logra abrir un espacio en la vida de Thorpe, que lo lleva a tomar decisiones como convidarlo a la casa de su madre y pagarle un departamento donde pueda vivir, luego de que este dejara su trabajo en la ruralidad y haber pasado un pequeño tiempo en una institución mental.

De alguna manera este engranaje funciona por años, dejando huellas a través de cartas de amor de Thorpe hacia Scott. Pero de a poco esta relación comienza a desgastarse y Scott a consumirse entre sus demonios internos y por el poco tiempo que el político le podía dedicar. Es aquí, donde la historia comienza a tomar ribetes dramáticos, pero mezcladas con comedia negra e ironía que lo separan de cualquier melodrama de amantes y lo convierte en una interesante serie que toca temáticas como el abandono, abuso de poder, la exclusión y el desamor, adornados por un guion delicioso de Russell T. Davies (Dr Who), una dirección impecable de Stephens Frears (The Queen) y una banda sonora que no te deja entrar más que en la tensión bien articulada pero permanente.

Al dejar a Scott, el protagonista comienza una doble vida con fines políticos donde asume matrimonio y tiene a un hijo. Comienza a ganar cada vez más popularidad en las encuestas y escala cargos con miras a Primer Ministro. Mientras, Scott deambula de pueblo en pueblo tratando de conseguir trabajo estable y por, sobre todo, un seguro social que fue la promesa incumplida de Thorpe, y que se convertirá el motor de la miniserie.  

Norman Scott “laughed and cried” when he watched A Very English ...

    

Cada vez que Scott se encontraba vulnerable contactaba a alguien cercano a Thorpe para hacerle saber su relación con él y cómo este le debía el seguro social. Así, contactó a la madre y a quien sería su primera esposa. Ninguno de estos llamados obtuvo respuesta, pero sí produjo en Thorpe un sentimiento constante de tensión donde sabía que podría en cualquier momento ser el final de su carrera y vida como la conocía a la fecha.  Para esto, realiza un plan de asesinato.

Cuando la situación se comienza a hacer insostenible, y ya con Thorpe casado por segunda vez, en su mayor apogeo político y cuando ya la homosexualidad no era un delito. 

Scott logra destapar el caso y logra un juicio contra Thorpe donde se le acusa de intento de asesinato presentándonos un típico caso donde el poder y las redes superan las pruebas concretas y donde las actuaciones parecieran estallar de manera brillante en sus dos protagonistas. 

Wishaw, sorprende con una seguridad y fidelidad al personaje que nos deja atónitos en el final de la serie y Grant, con su reconocida ironía no forzada nos envuelve con una falsa sensación de tranquilidad que lleva a la audiencia a dudar en todo momento del resultado a pesar de basarse en una historia real. 

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Los tres capítulos de duración no escatiman tiempo para el desarrollo de los personajes y la historia gratamente no parece forzada. Te remonta a los sesenta y te extiende una invitación a disfrutar un relato complejo pero bien desarrollado, cargado de buenas actuaciones y que habla de la liberación, de la diferencia de clases y de cómo estás pueden forjar tu camino según la vereda en que estés parado más allá del año en que está ocurrió. 

A very English Scandal se puede ver también los lunes 20 y 27 de abril a las 22hs por la pantalla de AMC.

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