Una de las películas más experimentales de Wes Anderson, el primo lejano e incomprendido de los Tenembaum, la odisea acuática de un oceanógrafo en desgracia en busca de venganza, y tal vez, de si mismo.

Una de las películas más experimentales de Wes Anderson, el primo lejano e incomprendido de los Tenembaum, la odisea acuática de un oceanógrafo en desgracia en busca de venganza, y tal vez, de si mismo.

Es difícil hablar de The Life Aquatic sin tener en cuenta a The Royal Tenembaums, ya que los tópicos de la familia, la gloria perdida y el anti heroísmo están igual de presentes como si fuera un primo lejano e incomprendido o más bien, un quiste mutante. Porque The Life Aquatic es, como suele ocurrir, el ejercicio experimental de un autor que ya consiguió la gloria con su tercera película y que, en 2004, buscó afianzar sus propios límites.

 Bill Murray toma el guante dejado por Gene Hackman e interpreta a un personaje complejo, inocente por momentos y completamente aborrecible por otros, en la forma de Steve Zissou, un oceanógrafo, aventurero y documentalista que pierde a su mano derecha y mejor amigo en una expedición y jura venganza contra el tiburón tigre que lo mató mientras graba un documental sobre tal odisea, atravesando el océano con su extraña tripulación, un supuesto hijo perdido que aparece de la nada, una periodista en sus últimos meses de embarazo, dos delfines albinos y todas sus contradicciones y traumas.

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 Con el estilo que caracteriza a Anderson llevado al extremo, con la construcción en set del Belafonte, el barco en el que se desarrolla parte de la trama y la utilización de técnicas de stop motion que después serian fundamentales en películas como “Fantastic Mr Fox” o “Isle Of Dogs”, The Life Aquatic» transcurre de forma episódica, intercalando la filmación del documental (“Mi propósito científico es la venganza”) con la convivencia sobre la nave y las historias que unen a Zissou con su tripulación, su pasado y sus propios demonios.

 Al estar tan emparentada con su anterior obra, es obvio que esta también es una película de personajes, donde Anjélica Houston repite el rol de matriarca, esposa de Zissou y centro de la razón en una historia totalmente absurda. Owen Wilson es el supuesto hijo de Bill Murray, que busca construir una relación con su padre mientras descubre que es muy diferente a la versión idealizada que tenía de él mientras ambos se debaten por el amor de la periodista que interpreta Cate Blanchett. Willem Dafoe brilla como un marinero de miras cortas, obsesionado por no ser reemplazado por el hijo prodigo y perder su lugar de confianza al lado de Zissou y Jeff Goldblum es el antagonista, un capitán de un barco científico rival, refinado y laureado por la sociedad a diferencia de Zissou, desacreditado constantemente y caído en desgracia.

 La banda sonora de Mark Mothersbaugh replica la música de documentales de Costeau tiñendo la odisea marina con sintetizadores y blips, junto a canciones de The Zombies, Iggy Pop y claro, su banda Devo. Pero la frutilla del postre son las versiones de canciones de Bowie reinterpretadas en portugués por Seu Jorge en su rol como el marinero Pelé Dos Santos.

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 En su obsesión por los detalles, Anderson empapa al Belafonte de vida, un barco tan excéntrico como su tripulación, con sauna y estudio de edición incluido, con constantes cortes de luz, biblioteca propia, idas y venidas de marineros y pasantes, mientras Seu Jorge rasga las cuerdas de su guitarra.

 Particular en su fórmula, The Life Aquatic es una de las películas más experimentales de Anderson. No muy bien recibida por la crítica a pesar del magnetismo e infantilidad de Murray, la exquisitez cinematográfica de Wes Anderson y las aventuras de la tripulación del Belafonte dan razones de más para sumergirse en el océano más extraño en busca de un tiburón y de uno mismo. 

Si te gustó The Life Aquatic, no podes perderte el podcast que le dedicamos a esta y tres obras más de Wes Anderson.

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