Durante la primera semana de marzo se realizó el festival de cine español en Buenos Aires. Hablamos con Esteve Soler, Licenciado en Artes Escénicas y profesor de escritura dramática que viajó a Argentina para presentar “7 razones para huir”, película de la cual es escritor y director, y nos contó sobre su experiencia en el mundo del cine.

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 Siendo escritor y director a la vez, ¿Cómo es el proceso de llevar a un plano más real lo que escribís?

Pues ha sido una satisfacción, no siempre tienes la suerte de que tu material pueda pasarse al cine, y esa ha sido mi experiencia. Mis obras primero empezaron como relatos, escritas de una manera muy personal y privada cuando era adolescente, más tarde se convirtieron en obra de teatro y ahora llegaron a cine, y llegaron muy bien acompañadas porque trabajamos con un reparto espectacular. Hemos tenido una devolución muy satisfactoria, platónica de alguna manera, sin quererlo magnificar, sin duda ha sido un honor poder hacer este viaje.

¿Por qué elegiste el formato de los siete episodios?

El formato de los episodios es algo que nos atraía a todos. Hay una serie de películas y referentes que nos encantan, incluso Relatos Salvajes es una película que nos servía de referencia para lo que queríamos hacer, aunque los episodios se escribieron antes de que salga esta, pero si es verdad que relatos avaló de alguna manera el proyecto como producción. El orden de las historias tiene que ver con lo que finalmente llegamos a un consenso, es decir, finalmente cuando llegamos a la mesa de edición llegamos a un consenso porque todos tienen perspectivas distintas. Había ideas que se mantuvieron desde el principio, escenas que todos pensamos que debían empezar y acabar pero en el medio hubo un cierto cambio.

¿Por qué decidiste tratar cada tema de una manera cómica o surrealista?

Hemos intentado que hubiera un choque de géneros, que en la película el humor y el terror choquen entre ellos, y es algo que nos va bien porque creemos que eso individualiza la recepción del espectador, que genera cierta distancia. Digo que nos va bien de cara a que al final de la proyección, la idea es que el público piense sobre lo que ha visto, comentamos en muchas ocasiones que si al final de la película en el hall del cine no hay nadie hablando de la misma o reflexionando sobre ella, nosotros hemos perdido. Es decir, para nosotros el máximo triunfo es que la gente hable de la película y le de vueltas a lo que ha sucedido, que generalmente es lo que sucede. Lo que si es verdad que nace de una mezcla de géneros.

¿Crees que se entiende el mensaje que querés transmitir en cada episodio o la idea es que cada cual tenga su percepción?

Es curioso porque yo creo que hay una clase de sensaciones que son genéricas sobre la película, pero pienso que nos esforzamos en individualizar la percepción, porque así como  la gente durante la proyección algunos sienten escalofríos, otros ríen, y al mismo tiempo  esto se va mezclando. Es decir, en alguna ocasión cuando tu sientes escalofríos y ves que alguien está  riendo es una situación interesante. Por lo tanto, apela a un público receptivo, a un público inquieto, despierto y creo que nos va muy bien de cara a lo que realmente deseamos, que esta película sea contemplada por ciudadanos, no por consumidores. Es decir, queremos un público activo que cree discursos y venga a pensar. Sin duda la recepción cumplió con mis expectativas, muy en la dirección de lo que esperábamos. 

¿Encontrás algún punto de conexión entre la escritura y la dirección de cine?

Son mundos distintos, tanto la dirección y escritura de teatro como la dirección y escritura de cine, es algo que le comento mucho a mis alumnos. Yo creo que hay que ser atrevido en ese sentido, es decir, yo invito a mis alumnos de escritura a que se atrevan a saltar de género, de escribir para televisión y cine, que hagan teatro y que se atrevan a hacer dirección. Se trata de convicciones, no se trata de razas, los directores y los dramaturgos son gente que usa determinado tipo de convicciones para expresarse y  creo que todo el mundo puede hacerlo; creo que todo el mundo puede dirigir una película hoy o escribir un guión. A veces lo mas problemáticos son los miedos o las preconcepciones  que tenemos sobre lo que es un director o un escritor,  que el objetivo real. 

¿Tenés algún referente del cine en Argentina?

Muchísimos, yo creo la realidad argentina y la española son realidades casi gemelas. Somos mundos muy complementarios, que están siempre retroalimentándose, hay muchos actores argentinos que trabajan allí en España  y viceversa, y creo que está muy bien, que el cine debe mezclarse, que está muy bien. Nosotros hemos hecho una película que juega mucho con la idea de no marcarse limites por el hecho de ser una película catalana, en parte expresada en catalán, pero pensamos que no había problemas en sumar actores de Madrid y lo hicimos así. Y de la misma manera yo no tengo ningún problema en sumar actores de donde sea y de ir donde sea a hacer rodajes en los idiomas que controle, como el inglés. 

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