El (nuevamente) título extenso que eligió su director, Fernando Salem, para su nueva obra, nos limita y ahorra el trabajo de intentar titular y describir una película tan profunda en pocas palabras.

¿De qué va?

La muerte no existe y el amor tampoco presenta la historia de Emilia (Antonella Saldicco), una joven que viaja a su pueblo natal de la Patagonia Argentina para arrojar las cenizas de su mejor amiga (Justina Bustos) fallecida 5 años atrás. Una vez allí, se reencontrará con las historias de su adolescencia, incluyendo a su primer amor Juan (Agustin Sullivan) quién acaba de ser padre hace poco.

La película está basada en la novela de Romina Paula, Agosto, a la que Fernando Salem decidió modificarle las locaciones y mudó a la protagonista a la fría y bella Patagonia Argentina para que, junto con la música de Santiago Motorizado, complementen este relato del duelo a través de dos grandes interrogantes: ¿Qué es el amor? y ¿Qué es la muerte?

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La autora del libro plantea en su obra que el amor no es suficiente, mientras que Salem, en la película, se enfoca en minimizar esa idea romántica del amor para toda la vida y seguir adelante dejando un mensaje distinto, muy simple y real: todos nos vamos a morir y nada es para siempre.

Salem dedicó cuatro años a escribir y rodar La muerte no existe y el amor tampoco y hoy se pasea disfrutando cada proyección de la película que primero se estrenó en el Festival internacional de Mar del Plata, luego en MALBA, está disponible y llenando todas las proyecciones en Gaumont y actualmente se encuentra presentándola en Santa Fe, en el Cine El Cairo. El director planea seguir por Córdoba y la Patagonia acompañando su película y conversando con el público sobre las sensaciones que deja la misma.

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A su opera prima, Como funcionan casi todas las cosas, la trabajó durante 9 años y también la acompañó en sus presentaciones en MALBA, donde estuvo más de un año proyectándose todos los sábados de manera ininterrumpida.

La dedicación que le pone Salem a sus películas y la sensibilidad con las que relata estas historias confirman que, al menos, su amor por el cine si existe.


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