El guionista comenzó a trabajar junto al realizador en El gran pez y luego consagraron su vínculo en producciones comoCharlie y la fábrica de chocolate, Frankenweenie y La novia cadáver

Lo que comenzó como una sociedad por accidente, a principios del nuevo milenio, terminó consagrándose con tres proyectos más que los unieron en la pantalla grande. Tim Burton y John August cruzaron sus caminos gracias a El gran pez, aunque otra podría haber sido la suerte si Steven Spielberg, la primera opción para dirigir la mencionada película, no se hubiera alejado antes de comenzar la etapa de producción.

La cinta protagonizada por Ewan McGregor cayó en manos de Burton, quien se encargó de llevar los hilos, quien después se contactó con August para realizar Charlie y la fábrica de chocolate, Frankenweenie y La novia cadáver. “Es genial escribir para alguien que tiene una visión tan clara, lo hacés pensando de una forma en la que sabés que otro no lo va a hacer”, contó el guionista.

Originalmente, El gran pez iba ser dirigida por Steven Spielberg y se rumoreó a Jack Nicholson como protagonista. ¿Llegaste a reunirte con ellos?

Jack Nicholson nunca estuvo en el proyecto aunque sí fue alguien que Steven tuvo en mente. Escribí con Spielberg y revisamos algunos borradores. Después estuve con él en otros proyectos y fue genial. Trabajar con gente así te permite ver el talento natural que tienen, pero también el empeño que ponen en el trabajo, y ver el esfuerzo que le dedican a cada proyecto es motivador. Son dioses del cine pero que se desloman por el trabajo.

¿Qué diferencias había entre El gran pez pensada por Spielberg y la pensada por Burton?

Creo que Steven hubiera hecho una gran película. Tenía una gran conexión con el pintor Norman Rockwell, así que hablamos mucho de cómo sería una visión del pueblo desde los ojos de ese artista, una versión idealizada de cómo sería ese pasado; y habría funcionado muy bien. Pero las películas se hacen solo una vez, tenemos la versión de Tim y no la de Steven, así son las cosas.

Parece haber una conexión entre las herramientas que vendía Edward Bloom y El joven manos de tijera…

Siempre fue parte del guión, era lo que siempre vendía. Parece una conexión mágica del destino, pero no fue así.

Esto tiene que ver con el mito de que todas las películas de Tim Burton están conectadas. ¿Qué pensás de eso?

Me encantan las teorías de los fans, es divertido que crean eso, pero les tengo que decir que no es así. Los mismos talentos creativos suelen estar involucrados, entonces todo gira más o menos en torno a las mismas cosas. Pero te aseguro que Tim Burton no se sienta antes de escribir y piensa: “¿Cómo vinculo esto al universo de Tim Burton?”, de ninguna manera.

¿Escribiste algunas letras de las canciones de la película?

Sí, escribí para muchas de mis películas, tengo una nominacion de los Grammy por la canción “Wonka’s welcome song”. Me encanta cuando un personaje canta porque está expresando lo que realmente piensa, así que si está la posibilidad me gusta hacerlos cantar.

Hablando de Charlie y la fábrica de chocolate, ¿qué hay de cierto en que no habías visto la película original?

Le había escrito una carta al autor Roald Dahl cuando estaba en tercer grado, tenía 8 años, y él me empezó a contestar con postales. Fue muy importante porque me hizo sentir que podía ser un escritor. Pero por alguna razón, no había visto la película con Gene Wilder. Cuando hablé con Tim Burton le dije esto y que tenía que verla, pero él me pidió que no la viera porque no quería que basara mis elecciones de acuerdo a las que se veían en la original. No fue hasta después de empezar la producción que la vi, y fue muy raro porque hicieron cada cosa de forma diferente. Desde qué chico iba a la fábrica, hasta lo fundamental que era que el protagonista era Charlie, era el que crecía y cambiaba a lo largo de la película, mientras Willy Wonka era el antagonista. Yo cambié eso por completo: Charlie no crece porque es un chico perfecto, no quería hacer algo que lo tuviera que hacer tomar una decisión complicada, no me parecía real, es Willy Wonka el que tiene que crecer y cambiar a lo largo de la película.

Trabajaste con Tim en sus películas animadas. ¿Es diferente escribir para estos proyectos en comparación con un live-action?

Creo que la distinción esta sobrevalorada. Son procesos diferentes, porque la animación lleva mucho tiempo de hacer. En vez de tener actores interpretando personajes, tenés animadores interpretando personajes. El guión es más colaborativo, pero al escribir es lo mismo.

La mayoría de las cosas que hice con Tim Burton fueron en stop-motion entonces hay cierto parecido a realizar algo en live-action porque la mayoría de las cosas que se filman después no se pueden cambiar, estás muy limitado. En la computadora podés reanimar todo.

¿Cuánto te limita la técnica que se va a usar para escribir?

Con las marionetas hablamos de las cosas que por ahí les va a costar hacer. Pero en La novia cadáver hay muchas versiones de los muñecos porque se trabaja distintas escenas en distintos lugares. Por el contrario, en cosas como Titan A.E. que fue una película que cambió director dos o tres veces, incluso cuando yo estaba trabajando, es distinto. Basándose en la técnica que usaban por ejemplo me decían: “Los personajes pueden estar abajo del agua pero no pueden caminar con la ropa mojada”. Entonces, a veces cambiaban de acuerdo a las notas que me daban y la animación que se podía hacer.

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