El guionista de la remake que Disney estrenó hace algunos días habló del desarrollo musical y de los personajes, en particular del peso que tiene Jasmín en esta nueva visión de la historia

Con una agenda bastante cargada, la vida del guionista John August no tiene un segundo de tranquilidad. A los podcasts que realiza con su colega Craig Mazin (el creador de la serie Chernóbyl), la saga de libros de Arlo Finch que creó y podrían adaptarse al cine o la televisión, y la precuela de Grease en la que trabaja, se suma un proyecto que acaba de ver la luz: Aladdin.

Cuatro años atrás, en una reunión con productores de Disney, August escuchó que estaban pensando realizar una nueva versión live-action de la película de 1992 y desde ese momento intentó convencerlos de que él tenía que ser el responsable de adaptar el libreto. Así, entregó un tratamiento al día siguiente y comenzó un viaje en el que “se dio todo muy rápido”.

¿Cómo fue el proceso de trabajo en Aladdin?

Lo que remarqué en la primera reunión fue la historia de Jasmín: ella quería convertirse la líder de un país que no conocía, por lo que tenía que salir del palacio para entender ese mundo. Aladdin y el genio tenían que ser amigos; en la versión original, el genio parece un tío loco cocainómano, y necesitaba que fueran amigos. Quería darles a todos intereses reales y que no estuvieran caricaturizados. Si bien me encanta la película original, no dejan de actuar como si estuvieran en un film animado. Como iban a ser seres humanos, tenían que tener motivaciones más profundas.

Sin ir más lejos, Jasmín es la que tiene el cambio más evidente. ¿De qué manera lo pensaste?

Lo más importante es que si bien ella entendía por qué su padre no la dejaba salir del palacio, ya que su madre había sido asesinada, también había alcanzado el límite de lo que podía aprender gracias a los libros. Tenía que salir y explorar, así iba a encontrarse con Aladdin y de esta forma iba romper esos preconceptos que tenía de cómo tenían que ser las cosas.

También aparece un nuevo personaje, Dalia (Nassim Pedrad), que no estaba en la original. ¿De dónde nace la idea de sumarla?

La idea de que Jasmín tuviera una sirvienta estuvo desde el comienzo. Necesitaba que tuviera alguien con quién hablar, porque no podía charlar todo el tiempo con un tigre. Ella es un gran personaje y necesitaba una amiga que estuviera de su lado sin importar lo que pasara.

¿Cómo fue planificar el guión desde lo musical?

Pensé todo como un musical, una de las inspiraciones fue el musical Welcome to the world (episodio de El maravilloso mundo de Disney de 1975). Tenés personajes que anhelan cosas, sueñan, que cantan las cosas que no pueden decir. En mi guión había otras canciones, sabía que Jasmín iba a necesitar una canción, Benj Pasek y Justin Paul escribieron la letra de esta canción nueva que terminó siendo “Speechless”, que me parece increíble. También le había dado una canción a Jafar en la que hablaba de sus intereses, hubo varias que no terminaron quedando en la película.

¿Qué pensás de las críticas que hubo antes del estreno, por la animación y el genio en especial?

No estuve vinculado a la película por dos años. Cuando terminé mi trabajo, me mandaron algunas imágenes de la grabación para que escribiera algunas notas, pero no estuve vinculado directamente, tampoco tuve que ver con la difusión de la película, por lo que quedé al margen de la polémica por el tráiler o la forma en la que se veía el genio. Pero viendo los cortes sabía que la película iba a funcionar, sabía que cuando la gente viera la película completa, la iba a comprender.

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Convencido de que quería ser periodista desde que tengo 15 años, me vine a La Plata desde Bahía Blanca donde terminé de curtir mis gustos. Con la cara de piedra como bandera y la manija como cualidad característica, estoy encantando de poder hacer esto que me apasiona. Me gusta más el Jim Carrey dramático y para mí es una obligación que hayan visto Perros de la Calle y Pulp Fiction.