Lo asegura Diego Gentile, protagonista del film de Martín Desalvo que estrena hoy y cuenta con Carlos Belloso y Rafael Spregelburd en su reparto.
Diego Gentile

Con un guión escrito en 2014 y una vigencia que sorprende hasta a los mismos protagonistas de la película, hoy llega a las salas del país Unidad XV, una producción realizada por Martín Desalvo que narra el proceso de fuga de cuatro dirigentes peronistas tras el golpe de estado autoproclamado “Revolución libertadora” que terminó proscribiendo al partido. “Como con cualquier film, cuanto más sepa el espectador, llegará a niveles más profundos de análisis, pero la discusión ideológica esta puesta en un segundo plano, lo que lleva la acción es la fuga”, asegura Rafael Spregelburd (El hombre de al lado) que encarna a John William Cooke.

Con Carlos Belloso, Diego Gentile (Relatos salvajes) y Lautaro Delgado (Kryptonita) completando el reparto, la obra apuesta a experimentar con colores como gesto poético, según explica Gentile, aunque para Spregelburd se trata de una forma de saldar las complicaciones económicas de generar una película de época; “La película tiene la estética de las postales antiguas pintadas a mano”, explica Rafael.

Rafael Spregelburd

—¿Cuánto se dedicaron a estudiar la época?

Diego Gentile:—Debo confesar con vergüenza que soy bastante ignorante así que pregunté un poco. Sabía quién era Guillermo Kelly, que era popular cuando yo era chico. Hay algunas imágenes online de él yendo armado a almorzar con Mirtha Legrand. Fue investigar un poco y entender cierta energía que fue lo que hablamos con el director: No era imitar sino entender la dinámica.

Rafael Spregelburd:—El episodio histórico es conocido pero está muy mal documentado. Hubo que entrevistar sobrevivientes, conocidos y amigos para tratar de reconstruir. Después, lo que pasa puertas adentro es inimaginable, el resto es obra y arte del director.

—¿Cómo fue rodar en la cárcel?

DG:— No nos cagamos tanto de frío, pero la cárcel era hostil. Aunque todo eso era opuesto a como la pasamos, era una fiesta para nosotros. Es muy fuerte entrar a una cárcel, hay algo de la energía que hace que no me quiera quedar solo ahí. Son paredes que están cargadas de historia, sabes que pasaron cosas tremendas.

RS:— Fue tremendo, una vez que entramos nos cerraron la puerta. Pasan un montón de cosas difíciles de explicar. Es un garrón, es una circunstancia humana extrema. La película está basada en el espíritu masculino dentro del contexto de encierro. Están sin decirse una palabra, es propio de esa falta de expresión, de ese hermetismo que yo creo que tiene que ver con el mundo masculino.

—¿Cuál fue la búsqueda para construir el relato desde lo visual?

DG:—Martín (Desalvo) no quería una película coloquial y costumbrista. Desde la puesta de cámara se hizo algo muy teatral la película.

RS:—Tuvimos que movemos en función de la cámara y no la cámara en función nuestra. Esto hace que se parezca mucho al teatro, no por nada los cuatro protagonistas somos, fundamentalmente, actores de teatro.

 

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