El remake de Roger Michell narra la historia de una mujer que reúne a su familia para que le acompañen la en la difícil decisión de quitarse la vida.

Blackbird es el remake de la película del danés Bille August titulado ‘Corazón silencioso’, la mencionada película pasó por el festival alzándose con la concha de plata en la categoría de mejor interpretación femenina en 2014. Después de una vida longeva cargada de buenos momentos, nuestra protagonista (Susan Sarandon) reunirá a sus hijas para que le ayuden a poner a poner punto y final a su vida por medio de la eutanasia. Todo está planeado a la perfección, pero las pequeñas redecillas familiares irán apoderándose de cada espacio del film alterando por completo lo previsto. Es verdaderamente una montaña rusa de sentimientos que apuñala sin piedad al espectador. A pesar del conocer de antemano el desenlace del film, resulta placentero ver como los protagonistas pelean estoicamente contra su propio criterio de lo que es éticamente correcto.

Roger Michell crea una atmosfera ideal que ayuda a que los protagonistas del film brillen con interpretaciones soberbias. Uno de los aspectos que más agradecemos es la capacidad que tiene el director para no caer en el victimismo y hacer de esta historia un drama constante.

El humor negro adereza a la perfección con la cinta, ayudando a relativizar los momentos más duros. Pero no vamos a engañar a nadie, el trasfondo del film es duro y por momentos el corazón se encoge en un puño. La eutanasia marca la trama central de la película, pero es bonito ver cómo queda también espacio para los momentos más tiernos de la vida. Personalmente no me gustan los remakes en “general”, pero en este caso recomendaría en visionado de esta película; ya sea por sus virtuosas interpretaciones, por su humor negro o por los bellísimos paisajes que enmarcan cada plano.

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