El reconocido actor vivió tres meses en Lujan de Cuyo (Mendoza) mientras rodaba la película “7 años en el Tibet”.
Un 21 de septiembre de 1996, Brad Pitt llegaba a Buenos Aires junto a su novia, la actriz Gwyneth Paltrow, donde lo esperaba un vuelo privado que los llevaría para el rodaje de la película “Siete años en el Tibet” en los sets de filmación montados especialmente en Uspallata.

Cuando llegó al aeropuerto de Ezeiza, Brad Pitt se sorprendió de que tanta gente lo reconozca “No sabía que era tan famoso en este país“, decía a los medios que se acercaron a cubrir su llegada mientras saludaba a sus fans.




En la película dirigida por Jean-Jacques Annaud, Pitt tenía que interpretar a un andinista austríaco y su pasó por el Tíbet por eso su estancia permanente fue en El Cortijo, un gran Chalet de estilo español, que alquilarlo costaba en ese momento unos 10.000 dólares mensuales. Además de ahí, el actor y su novia vivieron varios días en el Regimiento 16 de Infantería de Montaña donde lo hizo en la remodelada casa del jefe del RIM 16, que había sido reacondicionada especialmente para su estadía, según informa el portal local Noticias Lujaninas.
Si bien la zona y la ubicación del hogar eran por demás tranquilo, los fans y los paparazzis de la época trepaban las paredes de la casa en Chacras o lo seguían incluso hasta Uspallata, por lo que los encargados de la casa se vieron obligados a modificar la altura de las paredes, en principio con alambrados y luego realizaron una estructura con chapas soldadas, la cual evitaba que personas escalaran y espiaran a la pareja.




Sobre su visita quedaron varios recuerdos en Mendoza, sobre todo en la zona de Uspallata, donde el actor pasaba largas horas ya que su personaje en la película era el de Heinrich Herrer, un alpinista austríaco que en la década de 1940 conoció al Dalai Lama, de quien recibió una decisiva influencia espiritual y filosófica que lo marcaría durante toda su vida.
Uspallata en ese momento funcionaba como Lhasa, la capital del Tíbet. En este lugar, los actores junto al enorme equipo de producción, pasaron la mayor parte del rodaje.




Al día de hoy, lo más llamativo de la visita de Brad Pitt y su novia a Argentina fue la relación del actor con los perros callejeros. Como es costumbre, los perros se acercaban a pedir comida pero nadie esperaba que Brad Pitt los adopte y se encariñe con varios de ellos que siempre volvían por más.
En total, según informan los medios locales, fueron trece los perros que recogió en Uspallata, a los que no sólo alimentó, sino también se encargó de que tengan atención médica y reubicarlos en hogares responsables.




Se dice, también, que para poder llevarlos a que los condicionen, el actor mandó a intervenir un camión para que sea utilizado para el traslado de los animales hasta la clínica veterinaria del doctor Sergio Biglieri, en Chacras de Coria y entre los cuales se encontraba un dogo argentino que le regalaron al actor y lo llamó “Blanco”.
En una entrevista el veterinario Biglieri confesó entre risas: “Mi primera experiencia con Brad Pitt fue una terrible envidia porque cautivó la atención de todas las mujeres de la zona. Pero después de a poco empezamos con mis colegas a valorar lo que era como persona y su comportamiento con los animales”.




Un secretario personal del actor se acercó al profesional para preguntarle si estaban dispuestos a prestar atención veterinaria a los animales, con la única condición de que no se difundiera el tema hasta que Brad Pitt se hubiese ido del país. Esa fue la razón por la cual nunca se supieron más detalles de lo sucedido y todo tomo repercusión mucho después, cuando tres de estos perros mendocinos ya habían viajado con la pareja a Los Angeles. Otros de los tantos perros que adoptó en su estadía los regaló a personas de Uspallata junto a una foto de él.
Desde el círculo del actor aseguran que este gesto era una práctica habitual de Pitt en cada lugar adonde viajaba para filmar sus películas. De hecho, en su residencia en Estados Unidos tiene un refugio en donde mantiene a los animales hasta que son castrados y entregados también en adopción.




¿Sabían de esta visita Cinéfilos de Argentina?