Paul Thomas Anderson lleva décadas consolidándose como uno de los autores más singulares del cine contemporáneo. Su último trabajo, Una batalla tras otra (One Battle After Another, 2025), lo vuelve a colocar en el centro de la conversación cinematográfica de la temporada, y estas son cinco razones por las que merece el Oscar.
1. Una carrera que ya es una obra mayor del cine
Desde Boogie Nights (1997) hasta Licorice Pizza (2021), Anderson ha construido una filmografía reconocida por su ambición, complejidad y estilo propio. Su cine ha sido señalado por críticos y organismos especializados como el de uno de los maestros modernos del cine estadounidense, situándolo entre los directores más influyentes de su generación.

2. Finalmente una película que encarna su visión total, cargada de nominaciones
Una batalla tras otra se convirtió en una de las películas más nominadas en los Oscar 2026 con 13 menciones, incluyendo Mejor Película, Mejor Director y categorías actorales. Más allá del número, esto refleja que su obra ha sido valorada de manera amplia por la Academia, algo que no siempre sucedió con sus anteriores trabajos.
3. Una adaptación compleja hecha cine
Adaptar una novela densa como Vineland de Thomas Pynchon era considerado por muchos casi imposible. Que Anderson no solo lo haya logrado, sino que lo haya convertido en una película vibrante, política y con múltiples capas narrativas, es un mérito significativo en términos de escritura cinematográfica.
4. Reconocimiento de la crítica y premios previos
Antes de los Oscar, Una batalla tras otra ya acumuló importantes reconocimientos en la temporada de premios: en los Golden Globe ganó Mejor Director y Mejor Guion, y asociaciones de críticos como la LAFCA la eligieron como una de las mejores del año. Esto muestra que el jurado especializado percibe en esta película una combinación de riesgo, estilo y emoción difícil de igualar.
5. Una película relevante más allá del espectáculo
El regreso de Anderson con esta película viene en un momento donde Hollywood está saturado de franquicias y fórmulas repetidas. Una batalla tras otra se impone como una obra original que mezcla géneros —acción, drama, humor y comentario social— y explora temas de identidad, memoria y conflicto en una narrativa que resuena con el presente









































