Llega a los cines la nueva película de Jim Jarmusch que se llevó el premio mayor en el último Festival de Venecia
Jim Jarmusch pareciera que hace décadas filma la misma película y, sin embargo, nunca se repite. Su nueva obra, Padre, Madre, Hermana, Hermano, vuelve a poner en escena ese universo mínimo que ya es marca registrada: personajes que hablan poco, silencios que dicen mucho y una narrativa que avanza sin apuro, casi como si no tuviera ningún interés en llegar a destino.
La película está compuesta por tres relatos, situados en Nueva Jersey, Dublín y París, en los que distintos tríos de personajes retratan la complejidad y belleza de las relaciones familiares. “No quería hacer un collage de historias desconectadas“, asegura Jarmusch que describe su último trabajo como una película en tres capítulos que funciona de un modo acumulativo.
“Si te saltases las dos primeras partes y vieras solo la tercera (en la que dos gemelos afroamericanos, un chico y una chica, visitan el piso parisino de sus padres, fallecidos en accidente de avión), estoy convencido de que el efecto emocional no sería el mismo. Me tomó mucho tiempo y energía modular el flujo afectivo de esta película de apariencia simple. Hay que invertir mucho esfuerzo para lograr hacer algo que parezca hecho sin esfuerzo“, comentaba Jarmusch sonriente durante el estreno en Venecia.

Si algo define al cine de este director no es lo que se dice, sino cómo y cuándo se dice. En esta nueva película, los diálogos vuelven a ser fragmentarios, a veces incómodos, siempre precisos. No buscan explicar ni avanzar la trama de forma convencional. Funcionan más como pequeñas ventanas a la intimidad de los personajes.
Es inevitable pensar en Paterson, donde cada conversación parecía suspendida en el tiempo, o en Coffee and Cigarettes, donde el diálogo era directamente el corazón de la película. En Padre, Madre, Hermana, Hermano, Jarmusch vuelve a esa esencia, pero con una madurez aún más despojada.
Esa simpleza no es casual, es una (su) forma de resistencia. Ya lo hacía en Stranger Than Paradise, donde prácticamente no pasaba nada pero pasaba todo. O en Only Lovers Left Alive, donde incluso los vampiros parecían cansados del dramatismo.
En tiempos donde todo parece gritar por atención, Jarmusch sigue apostando al susurro. No hay grandes giros, ni golpes de efecto. Hay escenas cotidianas, gestos mínimos, miradas que duran un segundo más de lo esperado. En su nueva película, esa economía narrativa se vuelve casi radical. Jarmusch elimina lo innecesario hasta dejar solo lo esencial: vínculos, silencios y tiempo.
En Padre, Madre, Hermana, Hermano no busca reinventarse. Busca, simplemente, seguir explorando ese territorio donde lo cotidiano se vuelve extraño y lo mínimo se vuelve significativo y, quizás ahí esté la clave: en un mundo saturado de estímulos, Jarmusch sigue confiando en que una pausa, un silencio o una frase dicha casi al pasar pueden ser mucho más potentes que cualquier gran escena.
La película llega a los cines el 19 de Abril de la mano de MACO cine y semanas posteriores desembarcará en la plataforma de streaming MUBI.





































