La actriz, Catherine O’Hara, de 71 años falleció este jueves según informaron los medios estadounidenses.
La actriz Catherine O’Hara, una de las grandes figuras de la comedia estadounidense, murió a los 71 años, según informaron medios internacionales este jueves. La noticia generó un fuerte impacto entre fanáticos del cine y la televisión, que la recuerdan por una carrera extensa, versátil y atravesada por personajes icónicos que marcaron a varias generaciones.
Nacida en Canadá, O’Hara construyó su prestigio a partir de una combinación poco común: talento cómico, timing preciso y una enorme capacidad para transformarse en cada rol. Su rostro quedó grabado en la memoria popular gracias a su participación en “Mi pobre angelito”, donde interpretó a la madre de Kevin McCallister, y en “Beetlejuice”, el clásico de Tim Burton que la consolidó en Hollywood.
Sin embargo, su consagración definitiva llegó décadas después con la serie “Schitt’s Creek”, donde dio vida a la excéntrica y extravagante Moira Rose. Ese papel no solo la acercó a nuevas audiencias, sino que también le valió importantes reconocimientos, entre ellos un Premio Emmy, reafirmando su vigencia y su capacidad para reinventarse.

A lo largo de su trayectoria, O’Hara fue una presencia habitual en proyectos de comedia de culto, especialmente en colaboraciones con Christopher Guest, participando en películas como Best in Show y A Mighty Wind. Su estilo particular, cargado de ironía y sutileza, la convirtió en una actriz admirada dentro y fuera de la industria. Otros papales destacables son en Six Feet Under (2003–2005), la serie de Netflix, A Series of Unfortunate Events (2017–2018), la serie de comedia de Apple TV+, The Studio (2025), o el drama postapocalíptico de HBO, The Last of Us (2025).
Hasta el momento, no trascendieron detalles oficiales sobre las causas de su fallecimiento, pero su legado artístico permanece intacto. Catherine O’Hara deja una huella profunda en la historia del cine y la televisión, con personajes inolvidables y una carrera que demostró que el humor también puede ser elegante, inteligente y eterno.






































