Frances Ha, The Meyerowitz Stories, The Squid and the Whale, Greenberg y Mistress America, son tan solo algunas de las obras de la filmografía de Noah Baumbach, uno de los directores que más entiende el amor, la pureza y el desencanto del ser humano, cuestión que no es ajena en su nueva película, Marriage Story.

Luego de su estreno en el Festival de Cine de Venecia, la película se presentó en el NYFF el pasado 5 de octubre, siendo la elegida para marcar la mitad del festival. Scarlett Johansson y Adam Driver son los responsables de protagonizar esta historia, que a pesar de su título, poco tiene que ver con un matrimonio, sino más bien con el final de uno.

Todos algunas vez en nuestra vida tuvimos que dejar a alguien. Ya sea por romper una relación o porque simplemente aquello que quisimos que se de nunca llegó. La conclusión es que el ser humano sabe lo que es dejar ir, estar acostumbrado a una persona, a sus rarezas, a sus pequeños guiños, y que un día sin aviso previo, todo se vaya desmoronando. La promesa de un para siempre se mezcla con el desconcierto rutinario y finalmente asimilamos lo que nunca quisimos siquiera especular: dos corazones rotos.

Charlie (Driver), un director teatral neoyorquino, está casado con Nicole (Johanssonn), una actriz de Los Ángeles que deja una carrera hollywoodense para establecer su vida con él y su hijo en la gran manzana. A pesar de que la película empieza con un montaje mostrando diversos momentos felices, pronto se posiciona el objetivo de la misma: contar el proceso de divorcio de la pareja. Nicole consigue un trabajo prometedor en su ciudad natal y Charlie se rehusa a dejar Nueva York. Acaso, ¿es todo tan simple como decir “ya no te amo más”? eso es Marriage Story, lo que pasa entre el amor y el ya no poder seguir con un relación.

A medida de que Charlie y Nicole tratan de tener una separación amistosa para cuidar a su hijo de 8 años, Henry, se verán siendo interpelados por situaciones y sobre todo, sentimientos que no logran ser ajenos a su despedida del uno al otro. A diferencia de su otra película sobre divorcio, The Squid and the Whale, Baumbach hace mucho más foco en las emociones de los personajes y como se relacionan el uno con el otro en medio del desamor.

El film también trata la eterna disputa entre las dos ciudades costeras, Los Ángeles y Nueva York, presentando los diversos estilos de vida que quieren llevar cada personaje. Charlie tenía presente en su cabeza que Nicole iría con Henry a filmar su serie y luego regresaría a su vida en Nueva York, sin embargo sus planes cambiaron rotundamente. Este es el punto clave en la historia, ya que todo se resume en dónde debe vivir cada uno y que sucede con su hijo, y a pesar de que podría tildarse como una temática repetitiva, Baumbach lo trata de tal forma que es tan orgánica como necesaria.

Es desgarrador ver como Nicole y Charlie van enfrentando todo lo conlleva dejar a alguien, pasar por un proceso de divorcio, decirle adios a lo conocido y como dice Nicole en un momento “tener que conocerte por el resto de mi vida”. Es imposible no empatizar con los personajes y encontrarte mirando a la pantalla pensando en cada plano y cada pequeño gesto de amor incondicional que se muestra.

A pesar de contar una historia con una gran carga emocional, Baumbach agrega una dosis de comedia que llega de la mano de personajes como el de la mamá de Nicole (Julie Haggerty) y su abogada tenaz (Laura Dern). Noah Baumbach es uno de esos directores que tiene la habilidad de mostrar la vida como de una manera orgánica y más que nada real. Entiende perfectamente la dinámica de la misma y como no todo es tristeza y dolor, sino que siempre hay una combinación con el humor y la ternura humana. Esto lo explota también con la temática musical que elige, la cual recuerda a la utilizada en Frances Ha (2012), una tonada alegre con un toque nostálgico que representa de manera excelente cada situación en la que se escucha.

Una película de este tipo recae en el trabajo de sus actores principales sin lugar a duda, y afortunadamente Johansson y Driver dan una de sus mejores interpretaciones. Cada uno tiene su momento estelar en donde se lucen por completo y nos dejan anonadados con su talento. La dinámica entre los dos es tan natural como teatral, agregando a la decisión del director de posicionar la cámara siempre detrás de sus hombros para que solo podamos percibir su punto de vista.

Marriage Story es tan compleja como el amor mismo. Está llena de capas y emociones que a veces no tienen explicación alguna. Miradas que están repletas de arrepentimientos y un “qué pasaría si…”. Noah Baumbach se adentra en lo más profundo del ser humano y nos da una película real y sincera con la es que es inevitable empatizar.

Marriage Story se estrena el el 6 de diciembre en Netflix, acá te dejamos los trailers:

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