La vida y la muerte resultan ser tópicos recurrentes y ultra explotados a lo largo de la historia de la humanidad y del cine.

El hombre sigue sin entender aquellos procesos naturales que delimitan su propia finitud y sin embargo actúan como disparadores de reflexiones filosóficas que no obtienen respuestas concretas. Al fin y al cabo, la una como la otra, son transitadas en la intimidad y no siempre se tiene conciencia de la dificultad de estos estadíos transitorios.

El cine, como producto maravillosamente rico en efectos multisensoriales, se erige como un poderoso mecanismo artístico que se ha encargado significativamente de abordar la temática de la muerte. No necesariamente puede resaltar como tópico principal o dominante, en ocasiones, es el resultado de un proceso integral que mantiene una coherencia argumental con el desarrollo de la trama o de los personajes.

La muerte puede inferirse a través de causas naturales o incitadas. En ocasiones, la defunción de algunos protagonistas cobra mayor validez al entender que estos giros trágicos actúan como causales de acciones posteriores o como resultado de una concatenación de decisiones que conducen a lo inevitable. En algunos casos estas son sorpresivas o inesperadas, lo destacable del suceso es cuán coherente resulta esa decisión.  

Nosotros como cinéfilos llevamos grabadas en la retina algunas de aquellas muertes que marcaron nuestra vida partiendo desde temprana edad. Las películas animadas no están por fuera de esta lista: sabemos que en el caso de Disney, por poner un ejemplo, desde tiempos inmemoriales se ha  encargado de estrujarnos el corazón con producciones inolvidables. De hecho, la muerte siempre resulta ser un factor reiterativo y sobresaliente en la mayoría de sus largometrajes.

La construcción del suceso, la fotografía, la dirección de cámara, su representación, la utilización del color, los escenarios elegidos, la música, son algunos de los elementos que transforman una escena en algo memorable y en consecuencia directa, también definen el éxito del largometraje en su conjunto. 

A continuación esbozamos algunas de las muertes más legendarias dentro de la historia del cine, siendo plenamente conscientes que grandes obras cinematográficas quedaron fuera de esta lista y por eso los invitamos a sumarlas en los comentarios.

Bambi-David Hand (1942)

Cuenta la historia de un ciervo que habita en los bosques de Virginia, quien se encuentra bajo el cuidado de una madre amorosa que lo trajo al mundo y le enseña todo lo necesario para subsistir. Hasta cierto momento determinado, todo pareciera color de rosas en la vida del pequeño Bambi, pero con un disparo certero y sin una concreción de la imagen mortuoria (muy acertada decisión que realza el sentido dramático de la escena) la madre de nuestro protagonista se evapora de la tierra, dando paso a la posterior madurez forzosa del personaje.

Película lacrimógena por excelencia, marcó a fuego nuestra infancia y se transformó en un clásico indiscutible dentro del universo animado.

Ciudadano Kane-Orson Wells (1941)                       

Clásico indiscutible dentro de la historia del cine, al inicio de la película observamos la defunción de quien  resulta ser su protagonista: Charles Foster Kane (Orson Welles). El viejo y cansado Kane balbucea en su letargo final la palabra “Rosebud”, dejando caer y haciendo estallar una bola de nieve que da cuenta de su expiración. Esta frase que pareciera insignificante y propia de alguien que divaga en un estadío terminante de su existencia, trae como desencadenante una posterior y exhaustiva investigación acerca de la vida y obra de este personaje.

Todas las etapas vitales de Kane, desde su origen humilde hasta su eminente ascenso como magnate periodístico, pasarán por los ojos del espectador a través de una serie de flashbacks. Descubriremos que Rosebud no era una palabra al azar, sino que cobra sentido avanzado el metraje y es un dato preponderante en la biografía del recientemente fallecido.

Psicosis-Alfred Hitchcock (1960)

Marion Crane (Janet Leigh) huye de la ciudad con 40.000 dòlares robados. No es consciente que durante la mitad de su trayecto se alojará en la pensión de Norman Bates (Anthony Perkins), un asesino de características muy peculiares.

Precursora del subgénero slasher, esta monumental obra indispensable en la filmoteca de cualquier cinéfilo, aborda temas como la perversión, el complejo edípico, la intriga detectivesca, la esquizofrenia; llegando al clímax del suspense en la escena de la ducha perfectamente musicalizada por Bernard Herrmann.

Alien, el octavo pasajero-Ridley Scott (1979)

Quizás una de las muertes más impactantes y escabrosas jamás rodadas fue aquella que protagonizó el tripulante Kane (John Hurt),  uno de los pasajeros de la nave Nostromo. El extraterrestre que dará vida a una de las sagas más prolíferas de la ciencia ficción, hace su primera aparición en esta escena en concreto, surgiendo del pecho del malogrado Kane, en una especie de nacimiento macabro que acaba violentamente con la existencia de su portador.

Blade Runner– Ridley Scott (1982)

A lo largo de esta cinta de ciencia ficción, observamos la configuración de un futuro distópico donde se establece una persecución entre humanos y replicantes. La cara visible de esta cacería es el personaje de Rick Deckard (Harrison Ford), aquel blade runner encargado de “retirar” a un grupo de rebeldes liderados por el replicante Roy Batty (Rutger Hauer). Pero como giro novedoso- y en un arrebato de justicia poética a través de un acto redentor final- Batty le salva la vida a Deckard esgrimiendo una frase inolvidable:

“He visto cosas que ustedes nunca hubieran podido imaginar. Naves de combate en llamas en el hombro de Orión. He visto relámpagos resplandeciendo en la oscuridad cerca de la entrada de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, igual que lágrimas en la lluvia. Llegó la hora de morir”.

Scarface-Oliver Stone (1983)

Antonio ‘Tony’ Montana (Al Pacino), cubano de nacimiento, se instala en la ciudad de Miami con el objetivo de iniciar una poderosa e inminente carrera delictiva vinculada al tráfico de drogas. Pero toda ambición desmedida siempre tiene un alto costo y Tony es asesinado en una escena verdaderamente memorable.

Su  mansión es atacada por una serie de sicarios que vienen a cobrar venganza y matan a su hermana Gina (Mary Elizabeth Mastrantonio). Preso de la ira, Tony  toma su arma (una Colt AR-15) y  va matando uno a uno a sus verdugos hasta que un escopetazo por la espalda acaba con su propia vida.  

Los Intocables-Brian De Palma (1987)

En el Chicago de la época de La Ley Seca (1930) Eliot Ness (Kevin Costner) un idealista agente federal, intenta capturar al mafioso Al Capone (Robert De Niro) quien se erige como cabeza de los crímenes principales que aquejan a la ciudad. Con la ayuda de un agente veterano llamado Jim Malone (Sean Connery) logran convocar un cuerpo policial denominado “los intocables”, aquellos que tienen por objetivo el saneamiento de la ciudad y la  lucha contra el crimen organizado.

Al Capone- al ver amenazado su negocio- contrata un sicario para acabar con la vida de Malone,  quien es asesinado producto de una emboscada. En  simultáneo con esta fatídica muerte vemos a la figura de su principal verdugo siendo informado de la situación mientras contempla pasivamente la Ópera Pagliacci. La poderosa música de fondo se entremezcla con lo trágico del suceso: un Malone malherido se arrastra en sus últimos minutos de vida, transformando esta escena en una de las muertes más conmovedoras  en la historia del cine y puntualmente en las películas de gánsteres.

La tumba de las luciérnagas– Isao Takahata (1988)

Tercer largometraje producido por el Studio Ghibli, esta dura película narra lo acontecido en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) desde la perspectiva de dos jóvenes hermanos Seita (Tsutomu Tatsumi) y Setsuko (Ayano Shiraishi) quienes habitan en la región japonesa de Kōbe. Las condiciones deplorables de vida propulsadas por la guerra, empuja a estos jóvenes a situaciones de extrema crudeza dado que la supervivencia resulta una tarea poco viable. Como consecuencia de la desnutrición Setsuko muere y es cargada en los brazos de su devastado hermano mayor.

El rey león – Rob Minkoff y Rogers Allers (1994)

Adaptación libre y animada de la obra Hamlet de Shakespeare, cuenta la historia del pequeño Simba (Matthew Broderick), un león que vive en la sabana africana junto con su familia hasta que su padre es cruelmente asesinado. Comienza así la búsqueda de un Simba llegado a la adultez, quien desde el exilio intenta un  acercamiento hacia su verdadera identidad y el lugar que ocupa en el ciclo de la vida.

La escena en que Scar (Jeremy Irons) suelta a su hermano Mufasa (James Earl Jones) al vacío resulta inolvidable. El grito de Simba que da cuenta de la caída y posterior muerte de su padre es algo desgarrador. Aquellos que crecimos  viendo la potencia dramática de esta escena en concreto no podemos superar semejante giro trágico y abrupto. El justo rey Mufasa muere pisoteado en una estampida y su único hijo intenta despertarlo sin éxito. La empatía que se logra en estos pequeños gestos resulta devastadora; El rey león sin lugar a dudas tiene una de las muertes más dolorosas y memorables de la historia del cine.

La vida es bella-Roberto Benigni (1997)

En los albores de la Segunda Guerra mundial, el alocado y agradable Guido (Roberto Benigni) arriba a un pueblo italiano con el objetivo de abrir una librería. Allí se enamorará de Dora (Nicolleta Braschi) una profesora comprometida con un fascista. Finalmente ella accede a casarse con Guido y pasados los años veremos que producto de ese amor ha nacido Giosuè (Giorgio Cantarini).

En plena guerra mundial y siendo Guido y su hijo de origen judío,  ambos son deportados a un campo de concentración. Allí, este hará todo lo posible para crear una fantasía que haga creer al niño que todo lo acontecido se trata nada más que de un juego. Quiere salvar la vida de Giosuè pero también ahorrarle los horrores de la guerra. El pequeño logra sobrevivir gracias al ingenio y a la perseverancia de su padre, pero éste no puede evitar ser asesinado durante los vestigios finales de la ofensiva.

Titanic-James Cameron (1997)

Esta película se erige como melodrama por excelencia. Mundialmente conocida y multipremiada, Titanic nos muestra una tragedia histórica,  contada desde la versión de los hechos de una de sus supervivientes. El motor vital de la misma, es la relación de amor prohibido que se establece entre Jack Dawson (Leonardo Di Caprio) y Rose DeWitt Bukater (Kate Winslet).

Hundido ya el transatlántico, la pareja logra sobrevivir en una balsa que sólo puede ser ocupada por una persona: Rose. Jack Dawson sacrifica su propia vida en pos de la supervivencia de su amada. Este muere congelado no sin antes hacerle prometer a ella que vivirá y será feliz lo que le quede de existencia. El clímax de la película se da en este momento, imposible no vivir una experiencia lacrimógena frente a semejante acto de amor. Titanic, más allá de lo adulcorada  y polémica que pudo haber resultado, marcó a fuego toda una generación de espectadores que anhelaban ese final feliz frente a tanta desdicha y tragedia.

Gladiador – Ridley Scott (2000)

Corre el año 180 d.C y el Imperio Romano se erige como el más poderoso. El emperador Marco Aurelio (Richard Harris) tiene en alta estima a uno de los generales de su ejército, Máximo (Russell Crowe). Celoso del amor de su padre y del prestigio de la figura del militar, Cómodo (Joaquin Phoenix) asesina a su padre transformándose en el nuevo emperador romano y ordena la persecución y matanza de Máximo y su familia.

Máximo puede salir victorioso de la emboscada pero no así su mujer y su hijo quienes son masacrados. Un mercader de esclavos compra su vida y lo transforma en gladiador, pero el único objetivo del ex general es tomar venganza contra su opresor.

Esta venganza se concreta en las arenas del Coliseo romano, donde frente a una feroz batalla entre Cómodo y Máximo este último resulta victorioso no sin antes ser apuñalado cobardemente. Cómodo cae muerto y Máximo muere en brazos de su antigua amante Lucila, a quien le susurra la visión de reencuentro con su propia familia en otra vida.

Oldboy – Park Chan-wook (2003)

Segunda entrega de la “trilogía de la venganza”, cuenta la historia de Oh Dae-su (Min Sik Choi) un empresario que es secuestrado y obligado a permanecer encerrado en una habitación que solo tiene un televisor. Sin entender los motivos de su forzado confinamiento, al ser liberado de allí se encamina en la búsqueda  de su anhelada venganza.

El giro argumental de la misma, sumado a los recursos narrativos que ostenta, la convirtieron en una película de culto indiscutible. El clímax de la misma ocurre cuando descubrimos a Lee Woo-jin (Yu Ji-tae) como responsable de su encierro, confesándole que por su culpa durante la adolescencia su hermana acabó suicidándose. Un Oh Dae-su descubre la relación incestuosa de Woo-Jin con su hermana y dispersa el rumor por todo el colegio.

Lee Woo-jin saciado en su sed de venganza, recuerda los últimos minutos de vida de su hermana antes de dejarla caer en un puente. Cuando el flashback acaba, se pega un tiro en la cabeza. Lo poético de las imágenes y su tragedia, la convierten en una escena memorable para cualquier cinéfilo.

Kill Bill: volumen 2-Quentin Tarantino (2004)

La saga de Kill Bill comienza con la matanza de una serie de personajes en una boda, incluyendo a La Novia (también conocida como Beatrix Kiddo y Mamba Negra) embarazada de unos ocho meses. Tiempo después y al lograr recuperarse de un coma, Beatrix Kiddo (Uma Thurman) la única sobreviviente de aquella masacre, sale en busca de venganza contra los responsables del hecho. Quien dio la orden fue nada más y nada menos que Bill (David Carradine) amante y mentor suyo.

Teniendo un fabuloso dialogo final, donde Beatrix confiesa gracias a un suero de la verdad todo lo acontecido en el pasado y las decisiones que tomó por el bien de su hija, Bill intenta acabar con su vida en un duelo que ella gana gracias a la técnica de los cinco puntos de presión de Pai Mei. Bill se despide de su amada y camina hacia su muerte.

El secreto de sus ojos- Juan José Campanella (2009)

Esta película protagonizada por Ricardo Darín, Guillermo Francella, Soledad Villamil y Pablo Rago, se transformó en una de las más taquilleras del cine nacional y fue condecorada con un Óscar como mejor película extranjera, después de La Historia oficial (1985).

La misma narra el brutal asesinato de Liliana Colotto de Morales (Carla Quevedo) y la posterior e incansable búsqueda de justicia por parte de su viudo Ricardo Morales (Pablo Rago) y el agente judicial Benjamín Espósito (Ricardo Darín), junto con su asistente Pablo Sandoval (Guillermo Francella) y la jefa del departamento Irene Menéndez-Hastings (Soledad Villamil).

Espósito mantiene un enfrentamiento laboral con Romano (Mariano Argento), situación que desencadena el posterior asesinato a sangre fría de su querido amigo Sandoval.  En una noche en que éste se emborracha, Espósito sale en la búsqueda de su esposa y unos matones entran al departamento, dando inicio a la escena aquí destacada. Le exigen a Sandoval confesar su verdadera identidad y  éste en un acto de amor y sacrificio absoluto, se hace pasar por Espósito y es cruelmente asesinado. El acto heroico de Sandoval resulta inolvidable para nosotros como espectadores. El amor que profesa por su jefe y amigo lo obliga a dar vuelta unos retratos para impedir su reconocimiento y entregar su propia vida en pos de la salvación del otro.

Up: una aventura de altura-Pete Docter (2009)

El amor incondicional que vincula a Carl Fredricksen (Edward Asner) y Ellie Fredricksen (Elizabeth Docter) al principio como amigos de la infancia y posteriormente como pareja casada, se encuentra perfectamente desarrollado de manera abrumadora durante los primeros minutos de metraje. Unidos desde pequeños en su amor por la aventura y por la figura del veterano explorador Charles F. Muntz Jr (Christopher Plummer), el tímido y apagado Carl se complementa con la carismática y extrovertida Ellie.

En pequeños pero significativos fragmentos, observamos la fluidez y vitalidad de esa existencia compartida, entre dos almas gemelas que se quieren y apoyan pasado el tiempo y las adversidades. En un momento determinado, una anciana Ellie abandona el mundo terrenal, sin dar cuenta visible de su muerte, pero mostrando una poderosa imagen de un Carl desolado en el transcurso de su velorio. Lo particular de Up es su tratamiento a lo largo de toda la película acerca de un tema como la muerte. La presencia-ausencia de Ellie actúa como una constante, ella no acompaña a su querido esposo en su forma corpórea, pero Carl la lleva grabada y evoca su recuerdo de forma  incesante.

Pareciera hasta en cierto punto que la aparición del pequeño y aventurero Russell (Jordan Nagai) resulta ser una señal de la fallecida Ellie, para sacar definitivamente a su esposo del letargo existencial que lo aqueja. Carl se vuelve una persona triste y gruñona como efecto de esa melancolía infinita que arrastra por la pérdida de su compañera, pero la expedición forzosa hacia las Cataratas del Paraíso lo revitaliza y obliga a remover y a resignificar sus recuerdos.

La muerte en Up resulta un tema predominante, tratado con la majestuosidad y delicadeza visual y emocional a la que nos tiene acostumbrados Pixar; con el objetivo de mostrarnos ese “otro costado” de la vida misma, enalteciendo la importancia de los vínculos y la incondicionalidad del amor en sus múltiples representaciones. La escena donde Ellie y Carl vivencian su largo y hermoso recorrido es aquella que deseamos destacar, quizás la que golpea en los lugares más recónditos y sensibles del alma hasta de manera inesperada, dado que hasta en ese sentido resulta sorpresiva en su clímax dramático: todo sucede al principio de la película, dejándonos devastados de entrada sin ningún tipo de anestesia.

La saga “El Padrino”-Francis Ford Coppola (1972-1974-1990)

Vito Corleone (Marlon Brando) es cabeza de una de las familias más importantes de la Cosa Nostra en Norteamérica. Su hijo menor Michael (Al Pacino) nada quiere saber con heredar el pesado legado de su familia; pero Vito sufre un atentado como producto de su negativa a participar en el negocio de las drogas, dando comienzo a una cruenta guerra al interior de la mafia siciliana.

Si existe una saga sublime en toda su magnitud ese es caso de El Padrino. La trilogía no peca de cabos sueltos o irregularidades, todo en su confección resulta armonioso. Si tenemos que arrancar nombrando una de las muertes más memorables no podemos olvidarnos  la de  Sonny (James Caan) durante la primera parte.  La escena consiste en una emboscada en un peaje, abriendo fuego contra su personaje mientras se encontraba dentro del auto. El impulsivo Sonny es tristemente acribillado sin piedad alguna.

En la misma película también contamos con la muerte de Vito Corleone, jugando con uno de sus nietos en el jardín de su casa. El viejo Vito, en actitud lúdica persigue al pequeño al interior de un huerto y cae muerto por causas naturales frente a la inocente mirada de Anthony.

Durante El Padrino III, película final de la trilogía, vemos a los hijos ya crecidos de Michael siguiendo su propio rumbo, pero la presencia de Mary Corleone (Sofia Coppola) es aquella que más destaca. La misma mantiene una relación ilícita con su primo hermano Vincent Corleone (Andy García) que es desaprobada por su padre. Vincent se transforma en guardaespaldas y mano derecha de Michael, renunciando al amor de Mary por orden de su tío.

Mary ofuscada, a la salida de la ópera, confronta a su padre reprochándole su falta de apoyo respecto a la relación con su primo y es herida de muerte por dos balazos que iban destinados a Michael.  Esta muerte da comienzo a una de las escenas más conmovedoras y mejor actuadas de toda la historia del cine: Michael, en un grito silencioso, llora la partida de su hija más querida y a través de una sucesión de imágenes intermitentes en formato de flashbacks, nuestro protagonista recuerda sucesos importantes de su propia vida; regalándonos como broche final una imagen de su figura solitaria y ya envejecida, cayéndose muerto por causas naturales.

El cierre de semejante trilogía no podía ser algo menor. La grandilocuencia de sus imágenes y la exquisita actuación de sus personajes (destacando el papel de Al Pacino) alcanza su apoteosis final en ese ese grito desgarrador que desemboca en la muerte de su protagonista.

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