Llegamos. Después de casi dos años de espera vimos el primer capítulo de la 8va y última temporada de la increíble “Game of Thrones”. Antes de empezar debemos advertirte que esta reseña contiene muchos spoilers y este es tu momento de huir si no querés enterarte todo lo que pasó en este estreno de temporada. Aquí vamos.

Llega la introducción y ya todos empezamos a tararear la theme song como si fuese el mundial pero nos sorprendemos al encontrarnos con unos ligeros cambios en lo visual que acompañan al título del episodio: “Winter is Here”.

A pesar de que el final de la temporada 7 se basó plenamente en anticipar esta gran guerra entre los vivos y los muertos que se llevaría acabo en la octava, “Winter is Here” se sintió más como una especie de recapitulación de toda la historia que ya vimos. Muchos esperaban una gran muerte para empezar, quien sabe, por ahí ¿algún miembro de la familia Stark? y sin embargo, los 54 minutos estuvieron cubiertos de bastantes chistes, alguna que otra revelación que ya la audiencia conocía, besos conflictivos y un encuentro final que nos llevó directamente al comienzo de esta historia.

Nos encontramos en Winterfell y con dos dragones volando por los aires del norte, Daenerys Targaryen (Emilia Clarke), acompañada por Jon Snow/Aegon Targaryen (Kit Harrington), son bienvenidos al Norte por Sansa Stark (Sophie Turner) quien ya nos damos cuenta desde un primer momento tendrá una relación complicada con la madre de los dragones.

La mayor parte del capítulo se basa en como los norteños están indignados con la decisión de Jon Snow de entregar su título de “Rey en el Norte” para confiar ciegamente en la hija de un rey que fue responsable de haber asesinado a millones de personas. Una de las escenas más interesantes es entre Jon y Sansa en donde la misma le hace una simple pregunta a su hermano que nos deja pensando a todos “te arrodillaste ante ella ¿para salvar al Norte o porque la amabas?” BOOM. SANSA 1 JON 0.

Hay varias oportunidades en donde se hace referencia a la inteligencia de Sansa y como todos se equivocan al subestimarla. “Muchos te subestimaron. Casi todos están muertos” le dice Tyrion Lannister (Peter Dinklage) a lo cual ella nada más responde con una pequeña sonrisa. Sansa ya no es más la niña que soñaba con ser una lady y casarse con Joffrey Baratheon (Jack Gleeson), sino que es una sobreviviente y entiende perfectamente como jugar este juego de política y poder. La relación de tensión entre ella y Daenerys va a ser una de las más interesantes para ver en esta temporada y es ahí donde vamos a ver verdaderamente la inteligencia de la Stark mayor.

El gran clímax del capítulo llega en la secuencia en la cual Samwell Tarly (John Bradley) se entera por la propia Daenerys que su padre y hermano fueron asesinados por la misma cuando se resistieron ante su poder. Cuando ese hecho pasó en la temporada anterior no nos importó mucho y lo vimos simplemente como una muerte más entre las tantas que tiene la serie pero es en esta escena, con la reacción quebrante de uno de los personajes más puros, que nuestra Khaleesi es posicionada como una déspota en los ojos de Sam y del público.

Luego de esa triste escena llega uno de los momentos más esperados por la audiencia: la revelación del verdadero origen de Jon Snow. En el último capítulo de la temporada anterior nos enteramos que el bastardo del norte era ni más ni menos el hijo de Lyanna Stark (Aisling Franciosi) y Rhaegar Targaryen (Wilf Scolding) , así convirtiéndose en el legítimo heredero de los siete reinos (y en el sobrino de Daenerys. Si. Incomodo.) Desde ahí estuvimos esperando el momento en el cual Jon se enterase de esto, y fue su gran amigo Sam quien, luego de haberse enterado de Dany había quemado a su padre y hermano, le cuenta la verdad.

Esto es un antes y un después en la historia. Hasta este punto teníamos a Jon Snow completamente enamorado de Daenerys, confiando en que ella iba a ser la mejor elección para gobernar Westeros. Su objetivo durante todo el capítulo había sido tratar de convencer al Norte y a su hermana de que su decisión de haber entregado su título de Rey en el Norte era necesario para sobrevivir a la Gran Guerra. Todo cambió. Toda la serie tuvimos a un personaje que se creía un don nadie, criado como un Stark pero sintiéndose un bastardo, mal visto por muchos, envidiando a sus hermanos, alabando a un padre por su honestidad y nobleza para luego enterarse que todo fue una mentira. Jon Snow no es un bastardo. Jon Snow es un Stark y un Targaryen. Jon Snow es el heredero legítimo al trono de hierro.

Lo que siempre hizo que “Game of Thrones” se posicione como una de las series más interesantes y exitosas de nuestro tiempo, es el hecho de que nadie está a salvo en esta historia. Desde la muerte inesperada de Ned Stark (Sean Bean) en el final de la temporada 1, sabemos que no podemos confiar en que nuestro personaje favorito sobreviva el capítulo que estamos por ver. Debido a esto es que tantos de nosotros estábamos esperando una gran muerte que nos haga empezar este final con lo que nos hizo amar esta serie en primer lugar.

La mejor escena sin lugar a dudas es la menos leve del episodio, y hasta podríamos calificarla como una de las más sangrientas de la serie: la muerte de un pequeño niño por parte de los caminantes blancos. Durante todo el capítulo los diferentes personajes se van enterando de que los enemigos cruzaron el muro y el peligro se acerca, pero es en esta escena donde realmente vemos el terror sin piedad de los caminantes blancos y el Rey de la Noche. Si esto es lo que le hacen a un niño, ¿qué les queda a los personajes más encantadores?

Sin embargo, el capítulo nos entregó los reencuentros más esperadas por los fans, empezando por Arya (Maise Williams) y Jon dándose ese abrazo tan similar al que se dieron en la primer temporada cuando el último le regaló a su hermana menor la espada que la acompañó en toda su travesía, “needle”. Acá nos encontramos con otra hermana Stark recordándole a Jon Snow que del lado en el cual realmente tiene que estar es en el Norte, protegiendo a la manada como su padre hubiese querido y no al lado de una mujer que apenas conoce.

También hay una pequeña escena entre Gendry (Joe Dempsie) y Arya que está llena de juegos y bromas camufladas de un amor y nostalgia por todos los años que estuvieron separados pensando probablemente en que nunca se volverían a encontrar. Es poético también ver como Theon (Alfie Allen) finalmente se hace cargo de sus dos familias y decide rescatar a su hermana de las manos de su tío pero parte hacia el Norte para luchar al lado de los Starks, su familia adoptiva.

Pero sin lugar a duda, la mejor reunión de todas se la lleva el final del capítulo cuando vemos a Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau) entrando a Winterfell, tal como lo hizo en el primer capítulo de la serie, pero sin sus aires de grandeza, y encontrándose con un fantasma del pasado que viene a darle vuelta la historia: Bran Stark (Isaac Hempstead Wright).

En términos generales, el episodio se sintió más como un repaso de lo sucedido, con algunos reencuentros que estaban pendientes, pero la ambientación se vio muy tranquila para el momento que nuestro héroes están afrontando. Los caminantes blancos cruzaron el muro y las discusiones que se tienen en Westeros son ligeras, románticas y hasta graciosas. ¿Dónde está el pánico? ¿Por qué no están todos practicando para la batalla? ¿Daenerys y Jon se escapan volando para besarse en secreto? “Winter is Here” es probablemente el episodio más leve de toda la temporada y no nos cabe duda que la sangre, los duelos a muerte y el enfrentamiento final están por venir así que no nos acostumbremos a esta liviandad.

Acá te dejamos el trailer para el segundo capítulo que se estrena el domingo que viene y va a durar unos 58 minutos (4 minutos más que este). ¡Nos vemos en una semana!

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