Junto a Oscar Martinez, Dolores Fonzi y Diego Velazquez, los actores chilenos estrenan La misma Sangre, la nueva coproducción dirigida por Miguel Cohan.

¿Cómo les llegó la propuesta para participar en “La Misma Sangre”?

Gnecco: A mi me contactó Miguel, mientras que yo estaba haciendo otro trabajo, y básicamente conversamos y me hizo la propuesta del personaje. Sin leer el guión me contó que era un personaje que le gustaba mucho pero me advirtió inmediatamente que era un papel chiquito. Me habló de la película en general y no pude decir que no.

García: Me contactó Miguel, me propuso el guión, lo leí y contesté al tiro, me pareció increíble.

¿Qué les atrajo del guión?

Gnecco: Me interesó la historia en sí pero lo que a mi me gusta de hacer cosas afuera de Chile es que siempre me tocan personajes chicos pero que han sido tratados por directores inteligentes. Lo que quiero decir con esto es que Lautaro, mi personaje en esta película, es chiquito pero viene a desencadenar un evento importante dentro de esta historia y eso es porque tuvimos un director inteligente que trató cada detalle con igual de importancia.

García: Yo me quedé fascinada con el guión y sus giros. Me sedujo completamente la inteligencia del mismo, agregada a esa diversión rica que tiene el suspenso. Me pareció interesante además que fuera en un núcleo familiar y que la tragedia que ocurre en el mismo develara quienes son realmente.

¿Cómo definirían a Miguel Cohan como director?

García: Es un director súper delicado, muy cercano. A mi me gustó mucho su nivel de confianza en lo que uno hace y que va avanzando muy tranquilo sobre lo que quiere, pero lo busca hasta que lo tiene. Eso es muy agradable porque uno puede repetir muchas veces una escena en una película y necesitas a esa persona que se mantenga tranquila pero aun así persista.

Gnecco: Cuando nos conocimos fuimos a almorzar juntos y casi ni hablamos de la película jaja. Entonces fue un proceso como muy normal porque es un tipo muy tranquilo que sabe perfectamente lo que quiere pero al mismo tiempo nos daba mucha libertad. Pero dentro de esa libertad está la búsqueda de la perfección, imaginate que hicimos una escena ¡27 veces! Y es muy interesante porque vos te das cuenta que esa búsqueda no es una neurótica, es a partir de la calma, de probar algo o lo otro.

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Hablando de libertad ¿tuvieron algún tipo de influencia en el guión?

Gnecco: ¡Yo si! tu sabes que mi personaje es chileno pero en realidad Miguel lo había escrito como argentino y te imaginarás que tenía todos giros típicos argentinos. Entonces me dijo que lo reescriba en chileno y la verdad es que fue alucinante porque me dieron mucha seguridad. ¡Me sentí el guionista! pero en serio me gustó que me hayan dado ese espacio.

Una relación importante en la película es la de tu personaje Luis con el de Oscar (Martínez) ¿cómo fue la construcción de la misma?

Gnecco: En realidad salió de algo anecdótico porque si hay algo que me da pudor es cuando los actores empiezan a hacer bromas desde el personaje. Pero Martínez empezó diciendo ” y vos sos el hijo de puta que me viene a quitar a mi mujer” pero después me di cuenta que eso tenía un objetivo, que no era tanto un juego, y era construir la relación. Y ahí fue como propusimos hacer ese tipo de intercambio para poder lograrla y a través de las bromas pudimos llegar a ese enfrentamiento que se ve en la película

Siendo de Chile ¿que diferencia encuentran entre el cine chileno y el argentino?

García: Yo diría que los guiones argentinos son ampliamente superiores a los chilenos, es muy difícil tener un buen guión chileno. No es que no los haya pero es más difícil, las películas argentinas tienen mejores desenlaces, manejan muy bien el suspenso y la intriga. Yo creo que a nosotros nos falta esa vuelta.

Gnecco: Yo diría que nosotros nos deberíamos sacar un poco de peso. Lo que a mi siempre me ha gustado del cine argentino es que tiene el talento de hacer ficción orgánica. Por ejemplo “Carancho” de Pablo Trapero, es una película sobre un hecho muy específico y se construye todo un mundo al rededor del mismo, agarran algo mínimo y lo agrandan completamente, es fantástico. Los chilenos no, nosotros somos pesados, viene desde Pablo Neruda y esa cosa de hundirse e irse a lo complicado, de que cada paso que damos tiene que tener una justificación y todo eso te va conteniendo de a poco.

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García: Si, yo también creo que hay un problema demográfico, somos muy pocos y somos aún menos los que hacemos cine en Chile. Acá la producción es muy grande y aún en los momentos más complicados, económicamente, siguen produciendo una cantidad de películas impresionante. Nosotros hacemos como máximo 40 películas al año y eso es muy poco.

Gnecco: Yo soy muy amigo de Mercedes Morán, tuve el placer de actuar con ella en “El Ángel”, y le pregunté “Mecha ¿cuántas películas hiciste este año?” y me dijo “Seis, una mainstream, una menos, dos experimentales, una en Chile” entonces bueno eso también entra en cuestión.

García: Igual me parece que en nivel actoral es muy bueno lo que pasa en ambos países. Hay muy buenas combinaciones y lo mejor es cuando trabajamos juntos. Pero con respecto al cine en sí, al chileno le falta soltarse más. Nosotros somos grandes poetas y ustedes escriben muy buena ficción, no solo en el cine pero en la literatura también.

Gnecco: Y encima ¡tienen a Borges y a Cortázar! nacieron para hacer ficción ustedes, lo tienen en la sangre.

Bueno Chile ganó hace poco un Oscar… a propósito ¿cómo vivieron la premiación del domingo y cómo piensan que está cambiando el cine en la modernidad?

Gnecco: Bueno obviamente que el cambio más grande es lo que llamamos “digitalización”. Desde las tecnologías nuevas incorporadas, hasta el gigante que llamamos “streaming”. Netflix por ejemplo que forma parte de esta película, que es un desafío absoluto para el tipo de producción, entonces estamos en un periodo que puede ser bueno o malo.

García: Yo siento que es bueno porque es una democratización del cine, porque si hay algo que es interesante es que se reúnen posibilidades que se pensaban imposibles. Descubrimos realidades que hasta aquí no pensábamos que eran posibles. Ya que hablamos de los Oscars, podemos apreciar “Roma” de Alfonso Cuarón en toda su dimensión como película e inclusive en televisión se puede ver su belleza que une a toda Ámerica Latina. Y si no fuese por Netflix yo no creo que una película en blanco y negro, hablada en español y con una protagonista indígena, hubiese llegado a los Oscars.

Gnecco: Nosotros votábamos por “Roma” para que gane

García: Si, totalmente. Esa película levanta muchas banderas porque es como que de alguna forma abrió el camino a que la gente descubra otro tipo de cine. Es cierto que no hay experiencia más alucinante que ir al cine y que la pantalla se abra frente a vos pero me parece lindo que haya otras posibilidades.

Gnecco: Si ojalá no se pierda la costumbre de ir al cine pero me parece que también hay que adecuarse a las nuevas épocas y modernidades. Pero bueno, lo ideal es que todos vivan la magia de entrar en una sala de cine y ver una buena película.

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Desde que presencié el comienzo de la historia de amor entre Celine y Jesse en Before Sunrise y a Jack corriendo a su familia con un hacha en The Shining, entendí que el séptimo arte era el amor de mi vida. Estudiando comunicación periodística con el objetivo de difundir mi amor por el cine mediante la escritura y transmitirles a ustedes todas las sensaciones indescriptibles que me genera.