Con una estética propia de los ´80 perfecta para nostálgicos esta serie de Carly Mensch se propone parodiar un programa de lucha libre de aquella década llamado Georgeus Ladies of Wrestling (creada por David McLane).

Considerado el disparador de la narrativa, ya que es una versión ficcionalizada, “GLOW” nos cuenta cuando la actriz Ruth Wilder, ante sus fracasos actorales y trabajos de poca monta; cansada de ser rechazada en todas las audiencias acepta ir a una audición junto a un grupo de otras mujeres económicamente necesitadas para realizar una obra cuya temática no está muy en claro. Luego de ciertos vaivenes es contratada junto a su amiga para participar de la serie que resultará ser sobre lucha libre femenina. Ruth va a dar todo para que dicha serie llegue a poder producirse con todos los inconvenientes que se van a topar en el camino. Ella asegura que es la primera vez que un proyecto televisivo la toma tan en cuenta, el programa es parte de su vida.

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La serie en su primera temporada está muy bien lograda con actuaciones solidas especialmente Alison Brie en su rol de luchadora rusa que es realmente caricaturesco y lleno de humor. Si bien el drama está presente en algunos momentos de la serie, predomina el humor absurdo e irónico con profundo sentido crítico de orientación feminista y político en cuanto a las estereotipaciones que el sistema hace sobre ellas y otros tipos de encasillamientos propios del imaginario de la sociedad yankee expandidos por el mundo globalizado representados en las luchadoras del mega show televisivo (“Los rusos comunistas y malos”, “los árabes terroristas”, “los negros pobres vividores de subsidios del estado”, “las madres rubias y perfectas estadounidense”, etc.). Pero lo expresa inteligentemente sin caer en “lugares comunes” ya muy desgastados, y desde un humor muy bizarro que le suma frescura al caos narrativo en el buen sentido de la palabra que se experimenta por momentos cuando van decidiendo la orientación que hay que darle a la serie televisiva, con fiestas, drogas, delirio y psicodelia de por medio.  Nada falta de eso y todo encaja muy bien.

En la segunda temporada la calidad narrativa disminuye un poco, se dispersa y aparenta no estar muy en claro hacia dónde quiere apuntar, creemos que está un poco forzada. El humor absurdo se intensifica, por momentos con buenos resultados, pero sin llegar al nivel de la primera temporada. Creemos que igualmente vale la pena darle una mirada, pero sin que tengamos demasiadas pretensiones.

 

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